10 may. 2026

“Para trascender, lo importante es descubrir el talento que tenemos”

Por Elisa Alvariza Arce

Mérito.  Miguel Fornera, fundador de Sueñolar, premiada como la mejor empresa 2013 por la Adec.

Mérito. Miguel Fornera, fundador de Sueñolar, premiada como la mejor empresa 2013 por la Adec.

elisa-alvariza@uhora.com.py

El empresario Miguel Fornera, hoy a sus 51 años de edad, mira con orgullo la marca Sueñolar como sello de un producto conocido no solo a nivel local, sino en el exterior. Lo que se inició como pequeño taller de fabricación de colchones, hoy se convirtió en tres plantas de producción que abarcan 15 hectáreas y más de 18.000 m², donde se producen y distribuyen sus productos. Actualmente dan empleo a más de 650 personas, quienes son el pilar del emprendimiento, según el propio empresario.

–¿Cómo fueron los inicios de Sueñolar?

–Fundé la empresa en 1996, iniciamos fabricando colchones de resortes y somieres como productos bien novedosos, precios bien accesibles y el primer local especializado de colchones de ventas al público. Era un nicho poco conocido, sin novedades y los colchones de calidad eran hechos a pedido para una clientela muy exclusiva y con precios poco accesibles. A la fecha crecimos mucho, hoy día, Sueñolar cuenta con la colaboración de 659 personas.

–¿Algún inconveniente por el que tuvo que pasar en el transcurso del desarrollo de la empresa?

–Recuerdo que los primeros años trabajábamos muy artesanalmente y la cobertura de los colchones eran hechos con máquinas simples de costura existiendo muchísima demora en la terminación. Además era costoso y tenía alto porcentaje de reproceso en cada unidad. Con esfuerzo logramos adquirir la primera máquina usada modelo 1970, bordadora de colchones, con lo que ganaríamos productividad, nueva imagen, mejores costos y menos reproceso. Finalmente llegó al puerto de Asunción. Estaba muy ansioso de su llegada a la fábrica y a 5 kilómetros de la fábrica en Itauguá, el camión que le transportaba realizó una maniobra brusca y la máquina cayó al asfalto, partiéndose en muchos pedazos. Todo nuestro crecimiento en producción y calidad quedó en ese momento en la nada. Entonces busqué un fabricante en Estados Unidos, lo ubiqué y lo visité. Hice el esfuerzo de sensibilizarle y desafiarle a tener una aventura para conocer el Paraguay y de paso reparar la máquina. Fue increíble, pero logré convencerlo y vino a reparar nuestra máquina.

–¿Algún momento que le marcó como empresario que recuerde?

–Con seguridad la premiación de Asociación de Empresarios Cristianos (Adec) como empresa del año. Creo que por muchísimo tiempo más estaré emocionado y orgulloso como representante de la organización.

–¿Cuál es su filosofía de vida?

–El tratar de ser y actuar cada día como un buen cristiano. Por ejemplo, si tengo un talento, no debe ser solo para mí, es para servir y ser útil a los demás. En verdad no es nada fácil, ya que no pocas veces vence el yo egoísta. Lo que sí estoy seguro es que es el camino correcto y el resultado es la paz espiritual que genera un estado de felicidad. Otro ejemplo sería, preguntarme antes de tomar una decisión, ¿qué diría Jesús de esto? Me ayudó en varias ocasiones para evitar tomar decisiones injustas.

–¿Alguna frase que lo incentiva en su rol de empresario?

–Recuerdo una frase que me marcó para siempre. Fue en el primer año de facultad en Curitiba, Brasil, estando en una tienda de muebles eligiendo un escritorio. En la pared estaba una fotografía con un paisaje desértico muy árido que llamó mi atención y abajo estaba escrito en forma anónima lo siguiente: “No importa quién eres, ni de dónde vienes. Lo que realmente importa es que puedas hacer algo bueno en el lugar donde estás”.

–¿Cómo conjuga su rol de empresario con su vida personal?

–Los primeros años no fueron fáciles. Eran muchas horas en la empresa y viajes para visitas a proveedores, compras de máquinas, materia prima, ferias para actualizarnos, etcétera. Actualmente gracias a la conformación de los diferentes equipos de trabajo, delego responsabilidades que me permiten dedicar tiempo a mi persona y a la familia. Tengo una oficina en casa y solamente cuando existen reuniones estoy por fábrica. En cuanto a los viajes de negocio al exterior, me acompaña Paola, mi esposa y aprovechamos para quedarnos unos días más en los países donde voy.

–Con tanto trabajo, ¿cómo hace para manejar el estrés, la enfermedad de los ejecutivos?

–Hasta el año 2002 manejaba la empresa en forma centralizada, que fue mi pico de actividades y estrés, por ello decidí, para seguir creciendo, formar las diferentes gerencias y direcciones e iniciar la delegación de responsabilidades. Creo que hoy la mayor fortaleza de Sueñolar como empresa es su equipo, profesionales, donde compartimos conocimientos, decisiones, riesgos, fracasos y éxitos.

–¿Cuáles son los proyectos a futuro para Sueñolar y a nivel personal?

–Tenemos proyectada con Sueñolar seguir creciendo, estaríamos habilitando más 10 locales en Paraguay. En cuanto a exportaciones, en Uruguay, estamos desarrollando más variedad de colchones, además de los que estamos enviando. Con respecto al mercado argentino, estamos a la espera de que la política de dicho país permita el ingreso nuevamente de nuestros productos, ya que ese mercado representó el más importante en volumen exportado hasta inicios del 2013 para nosotros. En Bolivia estamos creciendo también con 5 locales franquiciados, específicamente en Santa Cruz. También estamos en plena negociación con un importante cliente en Brasil, esto se podría concretar este año.

–¿Cómo ve hoy día el mercado paraguayo, qué le falta por hacer?, ¿cuál es su recomendación?

–Con muy buen ambiente de negocios y grandes posibilidades de seguir desarrollándose sostenidamente entre los mejores de la región. Solo depende de nosotros los paraguayos. Que nos pongamos más de acuerdo en las decisiones que necesitan este país, que nos dediquemos todos más a lo positivo y darle menos importancia a lo negativo. Invertir más en educación dirigida, en lo que realmente falta aprender y aprender bien con calidad.

–¿Algún consejo para los jóvenes empresarios del país?

–Los próximos 10 años podrían ser los mejores, tal vez de la historia económica del Paraguay y serían también para los emprendedores. Existen todos los condimentos, los activos, las personas, y lo mucho por hacer. Lo importante es descubrir cuál es el talento que tenemos cada uno, qué es lo que nos emociona o apasiona ya que en esto radica la fuente de energía para desarrollar sin límites todo el potencial con que contamos. Pensar siempre en “a quién le servirá lo que pienso hacer”, nunca pensar en primer lugar en el dinero, moda o prestigio. Por el camino de servir viene por añadidura todo tipo de riquezas, satisfacciones y realizaciones.