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La pantomima, término que se refiere a las representaciones dramáticas en las que se narra o representa una historia sin diálogos hablados, es una compleja disciplina artística que captura el interés comercial de empresas y fiestas privadas en el país, pero aún precisa de ajustes para hacer viable la parte académica.
Mientras en lo académico la pantomima tiene territorio por explorar y ganar, la demanda comercial es intensa y continua.
SHOWS. Entre los que ofrecen espectáculos con esta disciplina resaltan Skene Paraguay Eventos (www.skene.com.py), a cargo de Agustina y Florencia Boffi, y el mimo Roberto Alfonso, de La Troupe del Mimo Rulo.
Skene, dirigido por ex integrantes del grupo Máxima Lugo, reúne a más de 40 actores y actrices que implementan técnicas de pantomima, y tienen importante demanda de performances y actuaciones en diversas fiestas privadas y empresariales.
Para Roberto Alfonso, de La Troupe, también es muy viable vivir de la pantomima. “Se puede vivir holgadamente trabajando de mimo. Depende mucho del profesional y del planteamiento que haga en su trabajo. Yo vivo bien del arte”, comentó, y anunció que ofrecerá un taller. Ver más información en su Facebook Roberto Alfonso.
DÉFICIT ACADÉMICO. El actor que interpreta pantomima o mimo (artista de la mímica), “es alguien que hace mucho más que simplemente pintarse la cara. Este arte debe estar en las escuelas de teatro, hoy no está en la mayoría, cuando es vital para el manejo del gesto, cuerpo y expresión del actor”, sostiene el teatrista Omar Mareco.
Fue Oscar Wespel, primer director del Teatro Popular de Vanguardia (TPV), quien hizo las primeras presentaciones de pantomima individual y luego grupal en Paraguay, entre 1964 y 1965. Wespel, actor, director y destacado mimo formado en Buenos Aires sentó las bases de lo que fue una escuela donde se formaron actores como Humberto Gulino y Antonio Pecci, entre otros.
Gulino, actual docente del Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA), ofrece clases de esta disciplina como materia de la formación actoral en la citada institución, y lamenta que hoy no existe en el país un lugar “donde se enseñe y practique pantomima con todo lo que ella implica y exige, ya que esta merece horas de trabajo y mucha dedicación”.
Gulino explica que la pantomima forma parte del arte teatral y tiene sus propias leyes, “su propia fantasía y su ineludible rigor. El mimo es un actor. No me arriesgo a afirmar que es una especialización del arte dramático, pues para formar a un pantomimo, la persona debe alcanzar una técnica corporal sutil, refinada, con un amplio dominio del espacio escénico”, reflexiona.