Wilma era una chihuahua mestiza de 12 años y la compañera inseparable de la princesa Astrid desde que fue adoptada de un refugio de animales de Solpalseen.
La canina falleció tan solo unos días después de su dueña, fallecida el pasado 11 de setiembre a los 94 años, aunque la noticia recién se dio a conocer este jueves a través de un comunicado de la Casa Real, informó la revista Hola.
La cadena pública NRK consultó qué pasaría con Wilma y el asesor de comunicaciones del Palacio respondió con el triste anuncio: “En los últimos días, Wilma vivió con uno de los hijos de la princesa Astrid. Días después del fallecimiento de la princesa Astrid, Wilma también se durmió plácidamente, recostada donde se sentía más cómoda: en un buen regazo”.
La perrita era una de las protagonistas en los actos oficiales a los que asistía junto a la hermana mayor del difunto rey Harald V, como inauguraciones, visitas de Estado, conciertos navideños y en eventos de la Sanitetsforening.
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Desde que encontró en Astrid un hogar, se convirtió en la compañera inseparable de la princesa en los últimos años.
Wilma siempre iba en el regazo y así también “durmió plácidamente” cuando descansaba en “regazo cariñoso”. La chihuahua vivía en la casa de uno de los hijos de Astrid.
La noticia de su fallecimiento se dio horas después del entierro de Astrid junto a su marido, Johan Martín Ferner, en la iglesia de Ris en Oslo, donde se realizó la ceremonia fúnebre encabezada por el nuevo rey Haakon VIII.
La princesa Astrid murió dos días después del funeral de Harald V, que había fallecido a su vez el 28 de agosto a los 89 años.