Por Carolina Cuenca - cuenca@uhora.com.py
No es pae de paella, sino las siglas que nos remiten a las pastillas anticonceptivas de emergencia (PAE). El ministro Arbo desató la polémica al crear un equipo del Ministerio de Salud para estudiar la liberalización de esta pastilla anticonceptiva para la venta libre a adolescentes. Sin receta, sin consentimiento de los padres, sin necesidad de una supervisión médica.
Ahora ya se reparte gratis en los centros de salud para casos de violación y otras situaciones extremas, según explicaron en el Ministerio de Salud, pero hasta ahora debía mediar por lo menos una receta y una evaluación médica. Es que los mismos fabricantes advierten que la PAE solo debe ser consumida como máximo 2 veces al año. ¿Por qué? Pues porque es una sobrecarga hormonal que pone de cabeza muchos aspectos metabólicos de la mujer. No se trata solo de evitar el embarazo, sino de “engañar al cerebro” para que la mujer no ovule, espese el moco cervical y descame su endometrio, y todo a la velocidad de la luz en términos metabólicos, porque se toma ya después de la relación sexual. Eso, además de que es evidente que si la mujer ya ovuló, en la relación sexual puede concebir un hijo. ¿Qué pasa con él o con ella? Están los investigadores que aseguran que muere porque no tiene donde implantarse con la caída abrupta del endometrio; están los que dicen que sobrevivirá. ¿Cómo?, hay que ver. Ante la duda, ¿qué es lo ético?
En realidad, el tema es más amplio porque no estamos juzgando la fabricación de esta pastilla, la que, si es abortiva, no debería circular luego, pero no solo circula, sino que sus fabricantes sacan una tajada económica enorme con su distribución “gratuita” (paga el pueblo) por parte del Estado, que la metió en una canasta básica de “salud reproductiva”. Pero ¡hay algo más! El rol del Estado frente a los ciudadanos y las ciudadanas.
Convengamos que una persona adulta lo que necesitaría es información completa sobre los pros y contras, sobre todo acerca de los riesgos que corre al consumir esta bomba hormonal; lo difícil de digerir es que se trate de difundir ahora entre chicas que ni siquiera terminaron de desarrollar sus cerebros (según los estudios neurológicos más recientes) y son psicológicamente vulnerables, ¡por eso se les llama adolescentes, porque están en tránsito hacia la adultez!
¿Cómo debería ser la política de salud pública para adolescentes? Por lo menos, conscientemente diferente de una política para adultos. Los adolescentes necesitan de la contención familiar y de la protección estatal. ¿Por qué no trabaja el Ministerio de Salud con los padres de familia? Es lo más lógico. Liberar PAE no es la solución para estas jovencitas. Está comprobado en otros países, donde se llevan años de política anticonceptiva, que no es la solución, pero sí un gasto enorme. Es el caso de España e Inglaterra. Es más recomendable una educación sexual integral que involucre a las familias. Tiene más en cuenta la dignidad humana.