Durante la inauguración de la XXII Conferencia de la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y el Caribe, que se efectúa en Managua, Ortega descalificó a la OEA, a la que acusó de “subordinada” a Estados Unidos.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en Managua, durante la inauguración de la Conferencia de la Asociación de Organismos Electorales de Centroamérica y el Caribe, donde calificó a la OEA de “subordinada” a Estados Unidos. EFE | Ampliar imagen
También acusó a la OEA de obligarlo a aceptar el “fraude” de las elecciones nacionales de 1996, cuando ganó la Presidencia el liberal Arnoldo Alemán.
Además descalificó a los organismos cívicos locales, aunque no los mencionó por sus nombres, porque supuestamente han participado, junto a fuerzas políticas opositoras, en marchas contra su Gobierno.
Sobre la OEA, Ortega dijo que en los comicios generales de 1996, cuando se postuló por tercera ocasión a la Presidencia y que ganó el liberal Alemán (1997-2002), ocurrieron “serias irregularidades” que denunció y bastaban para convocar a nuevas elecciones.
Sin embargo, relató, que un día después de esos comicios, en una reunión privada que sostuvo con el entonces secretario general de la OEA, el colombiano César Gaviria; el actual presidente de Costa Rica, Óscar Arias; y el ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, le dijeron que no le “quedaba más que aceptar el fraude”.
“Me dijeron: Daniel, a ustedes (sandinistas) no les queda más que aceptar esos resultados. En nuestros países, así me lo dijeron, estas elecciones tendrían que ser anuladas y convocar a unas nuevas, pero en el caso de ustedes, deben ser razonables, vienen de guerras, de enfrentamientos y llamar, en estos momentos, a nuevas elecciones, no sería nada bueno para Nicaragua”, sostuvo.
Posteriormente, agregó Ortega, “estos dignos representantes” de la observación internacional comunicaron a la prensa que “habían habido algunas irregularidades” en esos comicios, “pero que había que reconocer los resultados en general, porque las elecciones se habían desarrollado de buena manera”.
El líder sandinista también criticó a la OEA porque recién ayer mandaron al tribunal electoral sus conclusiones sobre los comicios generales de 2006, que ganó Ortega.
Consideró que ese atraso, sumado a la “actitud” que tomaron en las elecciones de 1996, “demuestra que estamos frente a un organismo que se encuentra subordinado a los intereses” de Estados Unidos.
Dijo, además, que previo a las elecciones de 2006, que ganó, fue notoria la “injerencia” de Washington para evitar el triunfo de los sandinistas.
A nivel local cuestionó a los organismos cívicos de observación electoral, los cuales dijo son financiados por “fuerzas externas” y “no han titubeado en marchar al lado de dirigentes de fuerzas políticas claramente identificadas en sus posiciones en contra del Gobierno”.
Por tanto, el mandatario apostó por fortalecer la observación que realizarán los fiscales de los cinco partidos en contienda y confiar en las autoridades electorales.
También se pronunció a favor del “acompañamiento internacional”, de “organismos no comprometidos con fuerza política alguna, ni subordinada a la política del imperio”.
Agregó que en “muchos” países latinoamericanos no se permite la observación y que en Estados Unidos y la Unión Europea nadie vigila sus elecciones.
El discurso de Ortega contrastó con el ofrecido por el director ejecutivo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), el salvadoreño Roberto Cuellar, quien abogó por mayor observación en los comicios de América Latina.
“En los países de América la observación electoral contribuye a mejorar la democracia, sin duda”, dijo a periodistas.
“Si no hay nada que esconder, hay que observar”, instó Cuellar, quien elogió, contrario a Ortega, la observación que realiza la OEA en diferentes países del hemisferio.
Nicaragua celebrará elecciones el 9 de noviembre de este año para elegir alcaldes, vicealcaldes y concejales en 146 municipios de los 153 que existen en el país, mientras que en los restantes siete los comicios se harán el 18 de enero de 2009.