08 may. 2026

Oportunidad para definir una política pública de transporte

En una medida que fue bienvenida en diversos sectores, el Congreso resolvió recientemente promulgar una ley que dejó sin efecto la muy discutida labor de la Secretaría de Transporte del Área Metropolitana (Setama), caracterizada por la toma de cuestionadas decisiones y numerosas irregularidades. El tiempo dirá si la determinación fue acertada permitiendo que finalmente el Gobierno defina una verdadera política pública sobre transporte que beneficie a los usuarios o una maniobra más destinada a preservar los intereses de empresarios inescrupulosos.

La norma aprobada por el Congreso define que las funciones y competencias del ente regulador pasarán al Viceministerio de Transporte, dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). El ingeniero Luis Pereira, actual subsecretario del área involucrada, consideró que la medida constituye “el primer paso hacia donde apuntamos, que es la creación de un ente rector, un Ministerio de Transporte, que lleve adelante todas las políticas en la materia”.

Y de eso es precisamente de lo que se trata, de que el Estado paraguayo por fin se digne delinear las grandes políticas públicas que se requieren en el ámbito del transporte, para asegurar que los habitantes del país –en este caso los del área metropolitana– cuenten con medios en los que trasladarse de un lugar a otro en condiciones medianamente aceptables en términos de calidad y servicio.

Es preciso decirlo con todas las letras: el transporte público de pasajeros en nuestro país es una verdadera vergüenza. La humillación a que la población es sometida diariamente no deja espacio para la más mínima duda acerca de las deplorables condiciones del transporte público.

Durante demasiado tiempo, un grupo de empresarios inescrupulosos ha manejado el negocio como quiso. Las unidades de colectivos se encuentran, en términos generales, en pésimo estado de conservación. En muchos casos, los trabajadores del volante no cuentan con el más mínimo respeto a sus derechos laborales. La connivencia entre transportistas y gobiernos ha sido alevosa y vejatoria de los intereses ciudadanos. Casi ninguna autoridad actuó con firmeza, en primer lugar porque la dirigencia política necesitaba el “favor” de los empresarios para movilizar a sus huestes en épocas de campaña electoral.

Todo este cúmulo de despropósitos configuró el deplorable estado de cosas que actualmente exhibe el transporte público de pasajeros. Por lo tanto, ahora que la Setama ha sido eliminada, la ciudadanía aguarda una acción firme y determinada por parte del MOPC, un trabajo comprometido con los intereses de los sectores mayoritarios de la población, y no el tradicional contubernio con los responsables del descalabro para que todo continúe como si nada hubiera pasado.

Cuatro tareas se imponen a primera vista: retirar inmediatamente de circulación los colectivos–chatarras; asegurar el respeto de las garantías laborales a los trabajadores del volante; establecer un estudio serio sobre el costo del pasaje e implementar cuanto antes el sistema integrado de buses, más conocido como Metrobús.

Cuando estas acciones empiecen a implementarse, los paraguayos estarán en condiciones de creer que al fin llegaron a los principales puestos del Gobierno autoridades interesadas y ocupadas en mejorar la calidad de vida de la gente, sobre todo en un tema de tanta gravitación y sensibilidad como es el transporte público de pasajeros. El tiempo dirá cuán cerca o lejos nos encontramos de ese momento crucial de nuestra historia.