En un país donde la identidad cultural se construye también desde la memoria sonora, la Orquesta Nacional de Música Popular (ONAMP) se posiciona como un proyecto que va más allá de lo musical: es una política cultural en acción.
Creada por la Ley Nº 7136, su misión es clara: “Revalorizar la cultura nacional, reafirmar nuestra identidad y proyectar nuestra música a través de creadores e intérpretes de todo el país”.
También podría leer: La Onamp presentó El puerto suena
En esa línea, su director, el maestro Luis Álvarez, sostiene que el desafío no es solo sostener lo logrado, sino expandirlo: “Seguir cumpliendo puntualmente la misión para la cual fue creada, superar los logros conseguidos en el 2025 que fueron muy satisfactorios”.
La ONAMP no es una orquesta más dentro del circuito. Su singularidad radica en una decisión estética y política: trabajar exclusivamente con música paraguaya.
“El repertorio en su totalidad está compuesto por obras de dicho género que al ser interpretadas por gran formación orquestal adquiere otra relevancia”, explica Álvarez, marcando una línea clara de democratización cultural.
Esa idea de acceso no es abstracta. Tiene territorio, cuerpo y sonido. “La ONAMP en tu barrio, en tu pueblo, en tu ciudad” no es solo un eslogan: es una hoja de ruta que en 2026 se expande hacia más comunidades dentro y fuera del país. Entre los hitos próximos se encuentra una presentación en Corrientes, Argentina, además de la continuidad de ciclos ya instalados en Asunción.
Uno de ellos es el denominado El Puerto Suena que se viene desarrollando en el Centro Cultural del Puerto, los viernes. El ciclo nació como una propuesta acotada en el tiempo pero que, por su impacto, se instauró como parte estable de la agenda cultural. “Por el extraordinario éxito de público […] decidimos seguir todo este nuevo año, con el gran apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC)”, señala el director.
En escena, la experiencia propone un reencuentro con lo propio. “El disfrute de la música paraguaya interpretada por la gran formación orquestal que jerarquiza las consagradas obras escritas por nuestros grandes poetas y compositores”, define Álvarez.
Música paraguaya, polcas y guaranias –estas últimas declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad– conforman el corazón de un repertorio que busca no solo preservar, sino también resignificar.
La construcción de ese repertorio responde a un criterio que combina conocimiento histórico y sensibilidad artística: “Conocer quiénes fueron los pilares […] nos posibilita elegir […] lo mejor de ella para que forme parte de la ONAMP”.
Pero no se trata de un archivo cerrado: “Hay apertura para insertar creaciones de nuevas obras”, subraya, en línea con una misión que también apuesta por los compositores actuales.
En cifras
En números, la orquesta refleja un crecimiento sostenido. Integrada por 38 músicos entre los que se encuentran violines, violonchelos, contrabajos, set de batería, marimba, percusión, trompetas, clarinete, flautas, oboe, fagot, arpa y guitarras acústicas, que proyecta al menos 65 presentaciones en 2026 entre conciertos, talleres y actividades didácticas.
Solo en 2025, alcanzaron a casi 15.000 espectadores en conciertos abiertos, más de 93.000 interacciones digitales y miles de estudiantes en espacios educativos.
“Serán escenificados como dice nuestro eslogan ‘en los barrios, en los pueblos y en las ciudades de nuestro país’ y uno en el exterior, ciudad de Corrientes, República Argentina, el 8 de mayo. Este número aumentará en la medida que vayamos recibiendo los pedidos de instituciones civiles, oficiales, religiosas, educativas, municipales, gobernaciones, etc.”, anunció.
Pero más allá de las cifras, hay algo que se repite en cada presentación: la respuesta del público. “No solo disfruta, sino vibra”, dice Álvarez.
Esa vibración se hizo visible en eventos recientes como el concierto por el 74° aniversario del Banco Central del Paraguay –del que se declara “muy orgulloso”– o en intervenciones culturales como la inauguración de la escultura de Pedro Canoero en San Bernardino, donde la música dialogó con la memoria regional, junto a Teresa Parodi.
“Su presencia y voz dio realce al acto. Fue un encuentro donde la música folclórica del vecino país fue protagonista y la de nuestro Paraguay también presente y con gran altura con las obras interpretadas por la ONAMP”, subrayó Álvarez.
Podría leer además: Música paraguaya de fiesta con Onamp
También hubo momentos de alta convocatoria popular, como la Noche de las Galoperas San Blas Ara, Baile Popular o el Concierto Histórico frente al Panteón Nacional, el 1 de marzo, que el director define como pruebas de una consolidación en marcha.
En un escenario cultural cada vez más diverso, la ONAMP sostiene su lugar desde una identidad clara: “La gran formación orquestal y el repertorio de música paraguaya. Nos apoyamos en los conocimientos sobre nuestra música, sus autores y compositores, pilares en la construcción de una rica historia”.
Una combinación que, según su director, genera algo difícil de traducir en palabras: “El público disfruta, se deleita, se regocija”.
Quizás por eso, la invitación final no apela al argumento, sino a la experiencia. Álvarez recurre a una frase que escuchó tras uno de los conciertos: “Escuchar a la ONAMP es un recreo para el alma”.
Y en esa idea –simple y profunda– se condensa el sentido de una orquesta que no solo interpreta música, sino que construye pertenencia.