País

Obispo consagra el pueblo a la Virgen y pide cesar la violencia

 

Como madre, guía y factor de unidad de todos los fieles en momentos difíciles, monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, consagró ayer a la Virgen de los Milagros de Caacupé a todo el pueblo paraguayo durante la misa dominical en la Basílica Santuario.

‘’En las horas felices como en las horas tristes, nos consagraremos y le pedimos que nos acompañe y nos dé el discernimiento necesario y la fortaleza para asumir nuestra propia e intransferible responsabilidad en este compromiso común de construir ya un nuevo Paraguay en la verdad, la justicia, el amor y la paz”, señaló Valenzuela.

Antes de la eucaristía, el obispo describió la realidad que vive actualmente nuestro país. En partes de sus expresiones, el religioso acentuó las preocupaciones, inquietudes y tensiones que afectan a la sociedad en el orden político, económico, social y humano.

Sobre los fuertes temporales e inundaciones en varias zonas del país, monseñor Valenzuela resaltó la solidaridad e instó a hacerla aún más grande organizando ‘‘una red fuerte, compacta de todos los movimientos, grupos o asociaciones que nos permitan ejercer un instrumento para fomentar iniciativas, obras y soluciones concretas que lleven esperanza a este nuestro pueblo y a otras valiosas organizaciones. Ayudémonos’’.

Fundamentalmente, pidió que cuidemos a nuestras familias, porque es donde se cultiva lo humano del hombre, en enseñarle a pensar, a profundizar, a reflexionar.

Lamentó que a tan solo un mes y medio de este 2021, estemos viviendo acontecimientos que dejan estupefactos a todos: robos, asaltos, homicidios, suicidios y feminicidios. ‘’En esta semana tan solo, hemos tenido cinco casos (feminicidios)’’, acotó el obispo de Caacupé.

Además, señaló que todos ‘’sentimos una profunda corrupción en esferas importantes’’. En este sentido, se refirió a ‘‘nuestra querida Policía Nacional, una institución tan trascendental para nuestro país’’, que también se encuentra en una dramática situación.

Mencionó que la masacre en la cárcel de Tacumbú nos deja sin palabras y que la considerable violencia de nuestros días es el reflejo de ‘’una sociedad enferma’’. DB

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