Desde muy temprano, los religiosos se colocaron sobre la vía pública con el agua sagrada para dar la bendición a todos aquellos que lo requerían y formaban la extensa fila que se instaló a pesar de la lluvia tempranera.
Hasta muy tarde continuó este acto, que según los hermanos capuchinos se trata de una iniciativa para pedirle a Dios la protección de cada conductor y cada vehículo, además de crear conciencia sobre la importancia de conducir con prudencia para evitar más accidentes de tránsito y víctimas que lamentar en cada incidente.
“Es una oportunidad de tomar conciencia que debemos manejar siempre con mucha responsabilidad, pues poner la propia vida en riesgo y también la de otros es un crimen y también un pecado”, sostienen los capuchinos.
En la jornada que llegó así a su edición número 16, los religiosos también distribuyeron unos adhesivos que se pegaban a los vehículos bendecidos. Se trata de la estampita de San Leopoldo, patrono de los capuchinos en Paraguay, con los diez mandamientos del manejo responsable.
Esta actividad se realiza cada año con masiva participación de automovilistas sobre la avenida Perón.