COPENHAGUE
Los premiados con el Premio Nobel de Economía, los estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford, han dedicado sus carreras a estudiar el efecto de las acciones y los comportamientos de los consumidores y empresas en la economía, así como el papel central de la política monetaria.
Woodford, nacido en 1955 en Chicopee, Massachusetts, es profesor de Economía Política en la cátedra John Bates Clark de la Universidad de Columbia en Nueva York.
Fue premio Fronteras del Conocimiento en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas de la Fundación BBVA en 2025 junto a Olivier Blanchard y Jordi Galí.
Woodford escribió “la biblia”, según Blanchard, del modelo más ampliamente utilizado en política monetaria desde hace más de 15 años.
Desarrolló una nueva generación de modelos dinámicos de equilibrio que implicaba generalizar el supuesto de que los mercados no son perfectamente competitivos, introducir la competencia imperfecta e introducir retrasos en el ajuste tanto de los precios como de los salarios en la economía.
Estos avances en la metodología de modelización permitieron entonces considerar que la política monetaria tenía un papel central.
Se podía discutir cuáles eran las mejores y las peores políticas monetarias y se podía comprobar su eficacia en la economía real, sobre los hogares y las empresas, destacó la Fundación BBVA.
Además, Woodford definió algunos de los principales instrumentos que se utilizaron ampliamente desde la crisis financiera de 2008, como el manejo de expectativas de los tipos de interés futuros como mecanismo para actuar sobre los tipos de interés actuales y transmitir certidumbre a los agentes económicos y mercados.
Su obra más importante, según su propio blog, es “Interés y precios: fundamentos de una teoría de la política monetaria”, que recibió en 2003 el premio de la Asociación de Editores Estadounidenses al mejor libro profesional o académico de Economía.
Woodford fue Juris doctor en la Escuela de Derecho de Yale en 1980 y se doctoró en Economía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en 1983.
Es investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica (Cambridge, Massachusetts), investigador del Centro de Investigación de Política Económica (Londres) y miembro de la Red de Investigación CESifo (Múnich).
Su investigación se centra en las implicaciones de la racionalidad limitada para el análisis económico, basándose en los hallazgos de la psicología cognitiva y la neurociencia, con especial énfasis en las consecuencias de tomar decisiones a partir de representaciones mentales imprecisas.
Por su parte, Hall, nacido en Palo Alto, EEUU en 1943, es investigador sénior de la Hoover Institution y profesor de Economía de la cátedra Robert y Carole McNeil de la Universidad de Stanford tras pasar por los departamentos de Economía del MIT y de la Universidad de California, donde obtuvo su doctorado y su máster.
Teórico de la economía aplicada, él afirma en su página web de la Universidad de Stanford que está “interesado en el empleo, la inflación, la tecnología, la competencia y la política económica; tanto en el conjunto de la economía como en mercados específicos”.
Junto a su colega de la Hoover Institution, Alvin Rabushka, desarrolló un marco de referencia para una tributación del consumo equitativa y eficiente.
El artículo de ambos de 1981 fue el punto de partida de un creciente interés por los impuestos al consumo. Los dos escribieron el libro “The Flat Tax” (El impuesto de tipo único). La revista Money incluyó a ambos en su “Salón de la Fama” en reconocimiento a sus contribuciones a la innovación financiera.