Su nombre está fuertemente ligado al arte y decir Nicolás Darío Latourrette Bo es sinónimo de filantropía. El mecenas fundó el Museo de Arte Sacro y preside su propia Fundación, organización sin fines de lucro destinada a promover todo tipo de actividad cultural y educativa, y a la preservación del patrimonio cultural y natural.
Vichi, cómo lo llaman sus amigos, se destaca, aparte de su amor al arte, por su gran entrega a los animales y a nuestro país. Si bien nació en Montevideo, Uruguay, es paraguayo natural por opción.
“Mi padre era paraguayo y mi madre argentina, pero se crio en Paraguay. Mi trabajo es todo para este país, todo me gusta de este lugar, pues desde los dos meses vivo aquí”, destaca.
Comenzó a coleccionar arte en su adolescencia, durante viajes compartidos con sus abuelos. Su primera pieza fue un Cristo de la columna, comprado de la hoy extinta Casa Mua, a la que siguieron un sinfín de obras más.
“El arte es todo para mí, en todas las manifestaciones”, asegura el filántropo, y la muestra palpable es el Museo de Arte Sacro, que nació de su deseo de compartir parte de su extensa colección.
Latourrette se distingue por ser una persona con muchos conocimientos, los que sigue cultivando, pues hasta en sus tiempos libres disfruta leyendo un libro o viendo una película.
TRAYECTORIA
Nicolás ejerció la docencia en la Facultad de Ciencias Contables y Administrativas de la Universidad Católica de Asunción, es presidente de la Fundación Nicolás Darío Latourrette Bo, director general del Museo de Arte Sacro, presidente honorario de la Fundación Marco Aguayo de Lucha contra el Sida, y socio y miembro titular de la Fundación Kuña Aty.
Además, es socio fundador y benefactor de la Sociedad Jardín Botánico y Zoológico, benefactor de Fe y Alegría y la Cruz Roja Paraguaya, y protector vitalicio a partir del año 2005 del Museo Casa de la Independencia.
RESCATE DE ANIMALES
Otra de sus pasiones son los animales, y desde muy niño tuvo perros y gatos, por lo que les tiene mucho cariño a los peluditos; tanto que dedica gran parte de su tiempo a rescatarlos de la calle. “Sigo con el rescate de animales, aunque ya no tengo lugar en mi casa, trato de darles ayuda”, comenta. Resalta que también le gustaría rescatar gatos pero sus perros no se lo permiten.
Tanto es el amor por los perros rescatados que manda a hacer estatuas de los animales como homenaje.
RECONOCIMIENTOS
Sus satisfacciones son muchas y a esto se suman los reconocimientos que obtuvo y sigue obteniendo a lo largo de los años. En el 2003, el Ministerio de Educación lo distinguió como protector del Museo Casa de la Independencia, por su apoyo desinteresado en la conservación, restauración y protección del patrimonio histórico.
En el 2007, la Junta Municipal de Asunción lo nombró Hijo Dilecto de la Ciudad de Asunción por su destacada actuación en el ámbito del rescate, la recuperación, la restauración y la conservación del patrimonio histórico cultural del país.
A nivel internacional también suma reconocimientos. En 1998, el Gobierno de Francia lo condecora con la Orden de Caballero de las Artes y Letras, y el miércoles recibió el diploma de benefactor de la Historia Religiosa del Paraguay. “Creo que todos tenemos que hacer lo que podemos para ser útiles a la sociedad, a otras personas en el mundo”, expresó Vichi.