La danesa Sara Pettersen, con un registro de 54.55, nuevo récord nacional, evitó el doblete estadounidense, por delante de Ashley Spencer (53.72), mientras que la checa Zuzanna Hejnova, dos veces campeona del mundo, se quedó a las puertas del podio con 53.92.
Hasta los “trials” de Estados Unidos la prueba de las vallas bajas carecía de una jerarquía sólida, hasta que Dalilah Muhammad, subcampeona mundial en 2013, se alzó con el título americano con la mejor marca mundial en tres años (52.88).
Líder mundial de la temporada con más de un segundo de margen sobre el resto, Muhammad partía con rango de favorita en la final olímpica junto a su compatriota Ashley Spencer, en su primer año centrada en la prueba de vallas.
La principal amenaza teórica para las jóvenes norteamericanas provenía de la veterana checa -bronce en Londres 2012 y doble campeona mundial- Zuzana Hejnova, pese a que sólo había hecho una carrera este año y una marca discreta para ella (55.69).