Por Marisol Ramírez | mramirez@uhora.com.py
El show se inició con la participación del humorista Gustavo Cabaña, quien saludó a los presentes con su personaje Zuly Castañuela, luciendo un vestido de gala color verde. En diez minutos, Zuly habló con soltura y gracia mezclando a veces en su discurso, jopará y guaraní, bromeando con quienes no entienden el idioma: “Graben y traduzcan, y subtitulen en sus casas”, dijo en su monólogo. El actor fue muy aplaudido.
Después entró con todo su esplendor el cuerpo de baile, que durante toda la jornada entregó coreografías llenas de color, brillo y pasos complejos, a veces acrobáticos, sobre todo al turno de la glamorosa bailarina Valeria Archimó (exparticipante de Patinando y Bailando por un sueño de Marcelo Tinelli). La bailarina, vedette y coreógrafa se lució en dos momentos de la noche, particularmente en una coreografía donde desplegó piruetas acrobáticas, sin duda una herencia de su experiencia en la gimnasia, y en otra, donde hizo un breve homenaje a Michael Jackson.
La figura estelar del encuentro, indiscutiblemente, fue Moria Casán. Diva, graciosa y de un talento que sedujo al masivo público, inició su diálogo con el público comentando la buena participación de Larissa Riquelme en el programa Bailando por un sueño Showmatch, donde ella es jurado. En su monólogo demostró chispa y creatividad, interactuando de vez en cuando con los presentes. Habló de temas profundos dándole siempre un toque personal, alivianando las reflexiones y conduciendo a la risa. En sus análisis, tocó el tema de género, observando el momento sociopolítico y económico en el que se destaca la mujer. Mencionó a varias congéneres que ocupan sitiales de poder, entre ellas a su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y otras, y recomendó, en pocas palabras, que las mujeres sean siempre femeninas, ocupen el lugar que ocupen, y le den un espacio al hombre, donde este pueda demostrar su masculinidad, a fin de equilibrar las cosas.
Moria bajó entre el público con total naturalidad, hizo participar a varios, conversó con las parejas, especialmente con “la viuda Aurora” y el matrimonio Zacarías y Elsi, quienes llevan varias décadas casados. Los felicitó por seguir juntos tanto tiempo y les dijo: “Después me cuentan cómo hacen, porque yo no puedo llegar al séptimo año en pareja”, bromeó. Hizo jugar a los presentes, y logró que todos participen con gusto y soltura, tanto en sus lugares como sobre el escenario. Su larga trayectoria y experiencia le permiten licencias a la diva, ya que en todo momento conversó con la gente, generando sintonía y buena onda.
El humorista Miguel Rodríguez ofreció un momento resaltante con su homenaje a Minguito, entrando en la piel del personaje, hizo un sketch que tocó la sensibilidad de quienes lo conocieron en vida. Rodríguez, casado con la hija del actor que popularizó el personaje, colocó gran emoción en esa parte de su actuación. Merecidos aplausos. En tanto que Raúl Lavie se destacó con sus canciones, A mi manera, Piantao (Loco), entre otras, dando al show el toque musical con sabor a Buenos Aires. El espectáculo gustó y divirtió. Al final, todos los artistas hicieron un desfile con plumas, mucha lentejuela y brillo en los vestuarios, dando el saludo magistral. Las fallas en el sonido y el retraso en el inicio del espectáculo, no opacaron el show, que queda para el recuerdo.