Opinión

Mirar a gente cambiada

Gustavo A. Olmedo B.

Cuando bajó del bus, regresando de aquel lugar al que había ido casi sin pensarlo mucho, aquellos que la vieron le dijeron sorprendidos “pero qué linda estás!”. De aquel pueblo en Bosnia y Herzegovina, Inma Gómez, una española con una vida sumergida en la depresión y prácticas desordenadas, “que la llenaban de angustia”, según relata, comenzaría un proceso de cambio radical. “Se había sentido amada y perdonada por completo”, afirma en sus videos.

La irlandesa Clare Teresa Crockett era una actriz de teatro y conductora, que apuntaba a convertirse en una actriz famosa después de un papel en la película Sunday, dirigida por Charles McDougall, que describe el Domingo sangriento en Irlanda del Norte. Tras un evento de Viernes Santo, sorpresivamente, para su familia y amigos, la joven, apegada a las drogas y el alcohol, inicia un proceso de cambio inexplicable, hasta volverse religiosa, “con una alegría contagiante, que generaba envidia de propios y extraños”, explican sus allegados en el filme realizado en su memoria. La hermana Clare falleció en el 2016 en Ecuador donde vivía como misionera.

María Martínez, una enfermera exitosa, atea y abortista, en una casa de las Hermanas de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, ubicada en la cordillera del Himalaya, en Asia, y a la que llega por curiosidad, vive una experiencia personal inesperada en la que se reconocerá -dice- “perdonada y amada sin límites”, recuperando la paz que tanto buscaba desde hace años, según comenta ella misma.

En tanto, el sacerdote Ignacio María Doñoro cambia pañales, entre otras cosas, en un hogar situado en plena selva amazónica, en donde afirma vivir un “eterno Jueves Santo”, día en que se recuerda el servicio amoroso sin condiciones Es fundador de Hogar Nazaret, una casa donde rescatan a niños del tráfico de órganos y del maltrato. Actualmente cuenta con unos 300. “El Hogar es coger a los últimos, a los que están rotos por fuera y por dentro, y ponerte a serviles. Y, tras estar todo el día sirviendo, celebro la Eucaristía, como en el Jueves Santo”, comenta en una entrevista.

María José Berzosa, tenía cerca de 20 años cuando una noche, en el hostal de un pequeño pueblo de Francia, al que había llegado con sus amigos para “pasarla bien”, se topa con una adolescente saliendo de un burdel, con rastros de maltrato, y expresando su dolor por no sentirse amada. Ella vivía lo mismo. Aquel evento fue el inicio de un nuevo camino. Al igual que el joven Ramón Miranda, también conocido como el Padre Pachús, que abandonó una vida cargada de violencia, drogas y robos, al sentirse abrazado y amado de manera “increíble” e “injusta”, por aquel hombre del madero, como señala.

Estos testimonios, disponibles en entrevistas y redes sociales, tienen en común un cambio para bien. Son historias reales de vidas transformadas por un acontecimiento, una experiencia personal. Son hechos vividos por gente común, y que hoy se convierten en fuente de esperanza para una sociedad angustiada y, muchas veces quemada por el dolor, la soledad y la desesperanza. Un evento inexplicable les posibilitó sentirse aceptadas, y de la autodestrucción pasar a la construcción en positivo. Y vale preguntarse ¿Cómo acontece un cambio en positivo en la persona? ¿Es posible experimentar un amor tan grande, que cambia y renueva?

En medio de tantas tensiones y preocupaciones, entre reclamos y esperas de nuevas dosis de vacunas, valdría la pena apuntar la mirada hacia esas experiencias. Más allá de que uno sea creyente o no, corresponde dejar abierta la posibilidad a ese cambio que deseamos para nosotros o los demás. Hoy, mirar a gente que recuperó la dignidad, después de un pasado oscuro, contemplar sin prejuicio a personas enamoradas de la vida, y en estos casos particulares, de aquel hombre revolucionario, protagonista central de la llamada Semana Santa, es no solo una propuesta en positivo, sino también un desafío a la libertad y la apertura mental.

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