El tejido social de nuestra Patria está tan estropeado que ya no basta soñar con la elección de un nuevo presidente. Es necesaria toda una ingeniería social para que nuestra sociedad se vaya rehaciendo. En otras palabras: no se necesitan ni tendotás ni mesías ni miembros de mafias del robo organizado. Se necesita en el 2008 un equipo de personas inteligentes y comprometidas que, teniendo bien claro lo que necesita el Paraguay, sepan poner cada cosa y a cada persona en su lugar. Esos son los políticos que necesitamos. Aunque no pertenezcan a ningún partido. Inclusive, lo mejor sería que no pertenecieran a ninguno de ellos.
El ejercicio que deberíamos hacer todos es confeccionar una lista de personas con cargo o actividad y poner la podredumbre y corrupción que existen en cada estamento. Dudo que muchos tuvieran la fuerza interna para ver tanto mal y lo más probable es que al día siguiente se fueran a España.
Pero, aun con este riesgo, es necesario que sepamos lo que ocurre y rechacemos las promesas mentirosas de los candidatables. Por eso, “que se vayan todos los corruptos”.
Soy consciente de que este tema es mi “Delenda est Cartago” de Catón, el viejo senador romano. Como él, yo deseo repetirlo a riesgo de ponerme pesado, pero con la