19 sept 2026

Mejor afuera

Por Caio Scavone | Villarrica <br/><br/>Aunque el título suene a la frase “coito interruptus”, la idea y lo pretendido es señalar y demostrar que el paraguayo que trabaja, actúa o juega al fútbol afuera, lo hace mejor.<br/><br/> Parece un contrasentido que el paraguayo, al salir de su mundo apu′a–i este, tenga que ser tan incoherente, salvo que se trate de un amigo abogado guaireño que, al pisar París, pidió una trincha de pan francés.<br/><br/> La cosa notoria es la manera en que la paisanada se desdobla hasta en más de dos. Ni los dobles de los actores de cine que arriesgan sus vidas en cada situación difícil de la filmación, son tan buenos artistas como los paraguayos que salen al exterior. Conocí a algunos de mis compueblanos en New York que se colgaban de los edificios más altos de la Quinta Avenida a limpiar los vidrios por afuera y que en Villarrica esperaban caerse las frutas del mamón para paliar la hambruna o simplemente colgarse del saco de algún politiquero de cuarta para sobrevivir.<br/><br/> En términos futbolísticos, vemos que la ausencia del gordo Sánchez, por culpa de unas cuantas chilenas, ha perjudicado enormemente a nuestra selección mundialista. Apenas fue desconvocado, apareció otro Sánchez, el chileno Alexis, como para que soñemos con él durante varios días. Para el encuentro con Brasil, tampoco fue invitado y así nos fue, aunque los nuestros demostraron que algo saben de fútbol. Esperemos que ante Bolivia y Argentina, nuestro Sánchez sea por lo menos “secuestrado” varios días antes, de tal manera que no aparezca otro Sánchez para amargarnos nuevamente la vida.<br/><br/> El paraguayo tiene la particularidad que al salir de su país demuestra toda la habilidad y ganas de trabajar, actitudes y aptitudes que tan rotundamente se niega a evidenciar dentro del Paraguay. Increíblemente es tan solicitado y hasta respetado y distinguido en las afueras de su país y entiendo que esa capacidad y destreza, amén de la falta de trabajo en este terruño, hace que vegete en el Paraguay y progrese fuera de él. Tampoco me olvido de los 60 años y los 10 meses de total joda y vida fácil que la mayoría lleva en este Paraguay de “paz y justicia, desarrollo y democracia, responsabilidad social, ya hapo′o mboriahu, reforma educativa y agraria y el bolaterápico mensaje y slogan nicanorista de firmeza y patriotismo.<br/><br/> Una particular teoría que manejan nuestros conciudadanos consiste en la costumbre de hacer lo que hace la mayoría y el desorden está generalizado. No existen ganas de cumplir las leyes, ni tan siquiera amagar pagar el impuesto a la renta personal. La falta de sanción es otra agua bendita que nos salpica y nos salva a todos y al no existir nada de castigo, nos acoplamos al grupo y engrosamos la fila de los que creemos que tenemos todo el derecho de hacer lo peor.<br/><br/> Y ni hablemos del ejemplo recibido de nuestros gobernantes de turno. Saquearon bancos, robaron presupuestos, esquilmaron hidroeléctricas y presupuestos ministeriales, secaron hasta aguateras y algunos –para seguir con la joda que resulta este Paraguay– hasta pagaron multa por conducir con licencias vencidas y realizar adelantamientos indebidos. En el extranjero el paraguayo se adapta a la perfección y cumple con las leyes a rajatabla. Sin protestar se levanta más temprano y llega a hora, no quema ni tira la basura en cualquier parte, no llama a ninguna radio, respeta las señales del tráfico, no conduce borracho, no hay subsidios para nada ni nadie, trabaja para vivir y no como acá que vive sin trabajar.<br/><br/> Esperemos que contra Bolivia los futbolistas trabajen y jueguen como si estuviesen en el extranjero y nos regalen alguna alegría que los gobernantes siempre nos niegan. <br/><br/>En el Guairá tampoco las cosas funcionan, pero podrían jugar como si fuese tierra extranjera.<br/><br/>