En la misiva expresa su gratitud por el privilegio de haber ejercido el ministerio episcopal en el Perú. “Allí conocí de cerca la fe de un pueblo del que recibí mucho y comprendí mejor lo que significa ser pastor. Esa experiencia me acercó de modo particular a santo Toribio, quien también llegó desde lejos a una tierra que terminó haciendo suya por la caridad pastoral”, explica el pontífice.
Por ello, indica que la mejor manera de honrar la memoria de Santo Toribio, nacido en España y que fue arzobispo de Lima, “es imitarlo”.
“Vayamos personalmente al encuentro de nuestras comunidades, escuchemos a nuestra grey y busquemos a quienes pocas veces tienen ocasión de acercarse al obispo. El ministerio de un sucesor de los apóstoles exige vivir con el corazón en el cielo y los pies en el camino”, escribe el pontífice, que vivió más de 20 años en Perú como misioneros y como obispo después.
Y agregó que “el abandono de la grey puede comenzar mucho antes de una huida visible, cuando la comodidad, el temor o los propios intereses pesan más que el bien de los fieles”.
En su carta insta también al episcopado a esforzarse para mantener unida la Iglesia y agregó que “en un tiempo en el que tantas voces reclaman autoridad sobre la conciencia de los fieles, corresponde al obispo ofrecer una enseñanza clara, paciente y arraigada en esa comunión, para ayudar a su pueblo a reconocer la voz del único Pastor”.
Aconseja a los obispos estar cerca de los sacerdotes y cuidar “especialmente el seminario” y “que ningún presbítero sienta que sólo puede acercarse a su obispo cuando existe un problema que resolver”.
También añade: “Que ninguna urgencia ni tarea pastoral, por necesaria que sea, relegue la oración como antesala de la predicación. Reservemos siempre el tiempo necesario para escuchar la Palabra y preparar con esmero el modo de ofrecerla a nuestro pueblo”.
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Invitó a los obispos a hacer conocer a los fieles la vida de obispos que la Iglesia venera como santos y beatos como Antonio María Claret, Ezequiel Moreno, Rafael Guízar y Óscar Romero, y los beatos Juan de Palafox, Jacinto Vera, Mamerto Esquiú, Enrique Angelelli, Jesús Jaramillo y Eduardo Pironio, entre otros.
“Sus vidas muestran cómo una misma misión puede tomar formas diversas según los tiempos y las circunstancias y forman una escuela de pastores nacida de nuestra historia eclesial. Los santos siguen formando santos”, explicó.
El papa concluye pidiendo a la Virgen que conceda “la gracia de conocer, servir y amar a las Iglesias que nos han sido confiadas, para que, cuando llegue la hora de dar cuenta al Señor de nuestro ministerio, podamos escuchar”.
Fuente: EFE.