Para el economista Hugo Royg, la toma de deuda en sí, así como los montos que se deben destinar al pago de ese pasivo no deben asustar.
El consultor indicó que el verdadero problema del crecimiento acelerado de la deuda es que no se están viendo mejoras en el capital físico o en el capital humano, lo que lleva a preguntarse cuál fue el destino final de gran parte de los compromisos asumidos por el Estado.
“La deuda en sí no es mala, el manejo de ella sí lo fue, en parte”, manifestó.
Consideró que claramente el Estado debe ir reduciendo gastos superfluos para tener mayor margen de maniobra, de lo contrario, advirtió, se va a tener que analizar un incremento en los impuestos.