En el texto, el médico recuerda que antes del inicio de este gobierno, Peña ya decidió destituir a Felipe González antes de que asuma, tras haber sido designado ministro de Salud y manifestar una opinión desafortunada durante una entrevista. Este hecho fue recibido como señal de escucha, indica Rodas, al contrastar la situación actual.
La carta relata que el Círculo Paraguayo de Médicos se basa en denuncias documentadas, testimonios directos y análisis institucional para exponer de manera metafórica y no teológica estos “siete pecados capitales” del Ministerio de Salud, acompañados cada uno de ellos de sus “penitencias” que son las propuestas de medidas a ser aplicadas para avanzar en mejoras.
El primero señalado es la soberbia, mediante la cual se muestra una exaltación del poder por encima de la realidad de la salud, lo que se puede ver en la inauguración de hospitales sin servicios esenciales propios ni dotación suficiente de especialistas, como en los casos de Coronel Oviedo y Encarnación, que dependen de esquemas de privatización para funcionar.
Se sugiere una auditoría externa e independiente de estos hospitales para verificar servicios esenciales, grado de privatización y recursos humanos.
El segundo es la avaricia, con la que apunta que se antepone la generación de renta al bien común, lo que se observa en convenios y tercerizaciones, por ejemplo, del servicio de imágenes en el Hospital General Paraguay-Corea de Santa Rosa de Aguaray, pese a contar con equipamiento propio en desuso, y la contratación de servicios oftalmológicos a costos superiores al mercado. También se sugiere una auditoría.
El tercero, la pereza, por la omisión del deber y abandono de responsabilidades esenciales, como sucede con la ausencia de una política nacional de recursos humanos, pese al déficit crítico de especialistas, como en Concepción y San Pedro, donde el hospital regional cuenta con un solo médico clínico, uno o dos días por semana. Se propone una política obligatoria de recursos humanos para 2026.
La ira es el cuarto y tiene que ver con la descalificación y represalia frente a la denuncia legítima, como en el caso Fonaress y la falta de rendición de cuentas. Se solicita para ello una intervención administrativa y auditoría.
El quinto es el engaño, que se observa cuando se sustituye la realidad por documentos formales. “Se evidenció en habilitaciones administrativas de hospitales inaugurados sin servicios esenciales, induciendo a error a la Presidencia de la República y a la opinión pública”, apunta.
Como penitencia, se sugiere la “revisión y auditoría externa de habilitaciones recientes y controles técnicos independientes previos a toda inauguración”.
El sexto pecado capital señalado en la carta del Círculo Paraguayo de Médicos es la injusticia, que se evidencia en la aplicación de estándares distintos según la población. “Se expresa en la contratación de médicos generalistas para Unidades de Salud Familiar, pese a exigirse especialización en Medicina Familiar, destinándolos a comunidades vulnerables”, explica el texto.
La medida planteada es una auditoría externa de contrataciones, anulación de adjudicaciones irregulares y cumplimiento estricto de los requisitos normativos.
El séptimo y último es la indiferencia, que se revela en la renuncia tácita a la protección efectiva de la dignidad y la seguridad del paciente. “Se evidenció en el silencio institucional ante el caso de miasis en una paciente internada en UTI, hecho que requería intervención inmediata del Ministerio de Salud como órgano rector.
“Considero que los siete pecados capitales aquí expuestos evidencian una crisis profunda del órgano rector de salud. Frente a esta situación, la penitencia institucional proporcional y necesaria es la intervención administrativa y de gestión del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, mediante un órgano externo e independiente, como única vía para recuperar la rectoría sanitaria y restituir la confianza pública”, finaliza la carta.