10 may. 2026

Mayor bienestar, el mejor homenaje para las madres

Las madres en la sociedad son un capital humano insustituible. Tan fundamental es su rol, muchas veces silencioso, sacrificado y hasta heroico a veces, que su ausencia en algunos hogares se vuelve una carencia imposible de sustituir. Por eso es obligación de las instituciones del Estado, la sociedad civil y los hijos cuidar de ellas para que sigan ejerciendo su benéfica tarea. Si bien es importante recordarlas en un día como hoy, es fundamental que el gesto de reconocimiento hacia ellas dure los restantes 364 días del año, garantizando que tengan una constante vida de calidad. Ello implica el cuidado eficaz de su salud, formación permanente, respeto, recreación, acceso a la tecnología, seguridad, comprensión y afecto constante.

Por su importancia en la vida de las personas y de las naciones, se ha establecido que el 15 de mayo –a la par de la celebración del Día de la Independencia de nuestro país– sea la fecha indicada para rendirles un homenaje a aquellas mujeres que constituyen un eslabón trascendente en el entramado de las relaciones humanas.

Ello implica estar junto a ellas hoy, rodearlas de gestos de cariño compartiendo la alegría del encuentro familiar y hacerlas sentir como los seres más importantes de nuestra existencia, pero también considerar y valorar su tarea insustituible en las comunidades.

La Constitución Nacional, en su artículo 49, dice que “la familia es el fundamento de la sociedad”. Agrega que, como tal, “se promoverá y garantizará su protección integral”.

Ese “fundamento de la sociedad”, en varios aspectos, descansa en las madres, que son las que transmiten con mayor fuerza y continuidad la educación a los hijos. Ello significa que los socializa, transmitiéndoles los valores y la cultura para insertarlos en una historia personal y comunitaria.

Su ausencia deja profundas huellas que duran a lo largo del transcurrir terrenal de cada persona. Ellas dejan en el espíritu de cada uno de sus hijos la impronta de su personalidad, sus consejos, su manera de enfrentar las situaciones difíciles, su coraje ante los obstáculos, su estrategia de supervivencia y, sobre todo, su amor expresado de manera sencilla en gestos que van quedando en la memoria como un tesoro a guardar a lo largo de todo el camino de la existencia.

Siendo al lado de la madre la primera instancia en la que el ser humano vive una experiencia que lo marca para el resto de su vida, es imprescindible que la sociedad, a través de sus instituciones públicas y privadas, cuide con eficacia ese capital humano tan valioso e imprescindible.

La atención a su salud es un bien primario que debe garantizarse a todas las madres. Ello abarca desde los programas de atención a la maternidad hasta los de cobertura de las necesidades de la tercera edad en condiciones dignas. La seguridad social para ellas debería ser de carácter universal por el solo hecho de ser madres, sea que trabajen en relación de dependencia o en forma autónoma.

Las instituciones y la sociedad civil deben velar para que las madres accedan a espacios de educación permanente y recreación, así como a oportunidades para sacar provecho de la tecnología, así como obtener una jubilación decorosa y alcanzar otros beneficios que impliquen un acto de justicia y un reconocimiento a su labor trascendente en la sociedad.

El Día de la Madre tendrá mucho más significado y resonancia si a su sabor festivo se le agrega el compromiso de bregar para que cada vez su bienestar sea mayor.