Me llamo Matea Zárate. Tengo 87 años, recién cumplidos en septiembre. Nací en Tape Guazú, Caapucú.
No sé más cuántos bisnietos tengo. Creo que tengo como 20 nietos. Tuve nueve hijos, tres de ellos varones ya fallecieron. Quedaron dos mujeres y cuatro varones con vida. Tres de mis hijos varones viven en Ciudad del Este y dos mujeres y un hombre viven en Buenos Aires.
Yo entré en la escuela Juan E. O’Leary, acá en Tape Guazú. Hice hasta el cuarto grado. Luego ya no continué estudiando.
Antes, hasta más o menos ahí nomás estudiábamos. Pero la enseñanza de antes era muy diferente a la de ahora. Antes si no sabíamos, repetíamos tres o cuatro años el grado hasta que sepamos y ahí recién pasábamos de grado.
Tenías que aprender, saber la historia de Paraguay de memoria. Tenías que leer completo y entender, explicarle a tus profesores.
Ahora por ejemplo le hacen pasar nomás a los niños las maestras, para que no repitan de grado.
Cuando dejé la escuela, me quedé con mi mamá Rosa Matilde y le ayudaba a ella en la casa y la chacra. Éramos pobres. Con ella me crié. Mi papá falleció cuando era él muy joven.
Teníamos algunos animales. También juntábamos algodón. Desde muy temprano, antes de amanecer trabajábamos en la chacra.
Cuando teníamos mucho algodón, llevábamos a vender a Quiindy. Nos íbamos en un colectivo que pasaba de vez en cuando.
Con lo que nos pagaban por nuestro sacrificio traíamos algunas mercaderías para nuestra casa, arroz y eso. Luego volvíamos a empezar. Nos esforzábamos porque queríamos ganar esa platita, porque hendy kavaju resa. Hasta ahora es así.
Ella me decía que tenía que saber cuidarme, que en los lugares donde me iba a trabajar, que respetara, sobre todo a los adultos mayores. También que me cuidara, que hiciera bien mi trabajo y que no toque nada que no sea mío. Esas son las enseñanzas que ella me dio para manejarme en la vida. Eso también yo le enseñé a mis hijos. Ni uno de ellos se fue por mal camino.
Cuando crecí vine a trabajar como empleada sin retiro en Asunción y así le ayudaba también a mamá. Antes se pagaba muy poco, cuando empecé se pagaba G. 100, 200 por ahí. Le daba a ella y también guardaba un poco para mí también, para comprarme para mis cosas.
A mis hijos les crié también acá, en la que era la casa de mi mamá. Fue difícil criar nueve hijos. Tenían que ir a la escuela, comprarles cuadernos.
Antes el uniforme no era obligatorio. Llevaban sus cuadernos en bolsa de hule. También iban descalzos a la escuela, cuando hacía frío se iban igual descalzos y luego iban a pararse a donde la vaca estaba acostada para calentar sus pies.
Con su papá trabajábamos en la chacra y juntábamos algodón. Cuando ya tenían la edad, nuestros hijos también nos ayudaban. Entre todos nos ayudábamos. Somos una familia trabajadora.
Me levanto a las 04:00 de la mañana, rezo y mientras tomo mi mate rompo los cocos que junté y molino. Del coco hago dulce y aceite. También hago dulce de maní. Eso pongo a vender.
Por la mañana pongo en el fuego mi mandioca y más tarde ya preparo para mi almuerzo. Cuando ya está todo listo en la olla, aunque sea las 10:30, ya como. ¿A quién le voy a estar esperando? Sabemos que la olla no tiene hora.
A la siesta hago mi descanso y en la tarde hago otras cosas en mi casa, me pongo a barrer, pero no puedo hacer mucho tiempo eso porque ahora ya me duele la cintura. A las 07:00 de la tarde por ahí ya me preparo para acostarme.
A mí me gusta mucho la polca paraguaya. También me gusta el chamamé y esas clases de música. La polca que más me gusta es la de Cerro Porteño.
Tengo todo mi equipamiento de Cerro, mi sombrero, camiseta. Me gustaría tener una camiseta de Cerro con la firma de los jugadores y poder conocerle también a ellos.
También me gusta mucho viajar. Quisiera conocer varias partes del Paraguay. Me gustaría ir a conocer Itaipú y Yacyretá, hace mucho que quiero ir a esos lugares.
Me gustan mucho las plantas y las cosas dulces, como el helado. También la milanesa y el puré de papa, ensalada de papa, papa frita, todo papa.
Empezamos con los videos cuando mi nieta Rossy empezaba a grabarme las vyresas que digo todos los días. Me miraba y escuchaba las cosas que yo decía.
Después ya me avisó que me iba a grabar y le preguntaba yo qué lo que iba a decir: “Eso que dijiste recién nomás”. Quería que repita la macanada que recién había dicho. Así empezamos.
Ella empezó a alzar en sus redes sociales y a la gente le gustaba demasiado y empezó a comentar. Dicen que les encanta que soy auténtica, que areko carisma, he’i.
También les causa gracia cuando le reto a mi nieta Rossy. En las redes pueden encontrarnos como abuelamateayrossy.
Desde que hago los videos, la gente me conoce mucho más. Donde nos vamos los niños y los más grandes me piden salir en la foto. Después ya empezaron a pedirme que haga propagandas.
La primera empresa que nos dio trabajo para hacerle propaganda fue de un juego. Nos contactaron y nos preguntaron si podíamos. Nosotras no teníamos idea, pero igual nos ingeniamos. Así iban surgiendo más gente que nos contactan hasta ahora luego.
Me hace sentir muy bien cuando una persona que tiene su negocio puede tener más clientes por la propaganda que les hago y las macanadas que digo. Después le llama la gente para preguntarles los precios y también le compran.
Me pone bien saber que les estoy ayudando para que puedan llevar a su familia. También con eso yo estoy ganando mi platita y me dan ganas de hacer luego.
Hay lugares donde hace falta más consideración hacia los adultos mayores. Hace poco fuimos con mi nieta al Hospital de Fernando de la Mora y una funcionaria no nos atendió bien, nos trató con desprecio. Cuando le dije que era de la tercera edad y necesitaba un número me dijo que “eso no importa”.
Algunas veces depende de la persona nomás, no fue culpa del hospital, porque su otra compañera le pidió al doctor y conseguí que me puedan atender.
Sin importar la edad hay que mantener el espíritu en alto. Cuando no amanezco bien de salud, igual les digo a la gente que estoy bien y que me pone contenta saludarles. ¿Para qué voy a decirles cómo estoy? Lo importante en esta vida es mantener la buena vibra y el espíritu arriba hasta las últimas consecuencias.
- “Desde que hago los videos, la gente me conoce mucho más. Los niños y grandes me piden salir en la foto. Después ya empezaron a pedirme que haga propagandas”.