10 may. 2026

Manuscrito dice que la madre de López intentó envenenarle

Le obsequió un canasto de chipas contaminadas con arsénico, según se relata en las presuntas memorias del general Escobar, de cuya autenticidad dan fe Washington Ashwell y Julio César Frutos.

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Foto: ÚH.

Luis Bareiro | lbareiro@uhora.com.py

Entre las muchas historias extraordinarias que contienen las supuestas memorias del general Patricio Escobar, se incluye un relato sobre los tres intentos de asesinato de los que -siempre según el manuscrito- fue víctima el mariscal Francisco Solano López; y detrás de cada intento aparece siempre como la autora moral, cuando no material, Juana Pabla Carrillo, su madre.

De acuerdo con el manuscrito (que el economista, escritor y hasta hace unos meses titular de la Academia Paraguaya de la Historia, Washington Ashwell, asegura pertenece a Escobar), tanto este como el escriba del mariscal, el coronel Silvestre Aveiro, supieron de, cuanto menos, tres intentos fallidos de dar muerte a López.

FELIZ CUMPLEAÑOS. El primero habría ocurrido entre los años 1868 y 1870 (el documento no detalla el año), un 31 de julio. Refiere el texto que con motivo del cumpleaños del mariscal (el 27 de julio) llegó al campamento general de López una canasta de chipas que fueron enviadas por su madre, Juana Pabla Carrillo, desde Asunción.

El mariscal, sentado a la mesa y esperando su habitual plato de puchero, pide que le acerquen el obsequio de su madre. La propia Elisa Lynch, esposa de López, le llevó en una canasta algunas de las chipas más tostadas y cuando el hombre estaba a punto de llevarse a la boca una buena porción, es interrumpido abruptamente por Escobar, quien le recomienda evitar la golosina.

Escobar no explica las razones que le hicieron temer un atentado, pero recuerda al inicio del relato (siempre en la hipótesis de que se trate efectivamente de sus memorias) que estos hechos sucedieron después de la conspiración de 1864. Entonces, López había hecho apresar por varios días a su madre y desterró a sus hermanas, acusándolas de formar parte de un plan cuyo objetivo era deponerlo del mando.

ARSÉNICO. Siguiendo la historia del manuscrito, una de las piezas de chipa cayó al suelo y fue devorada por el perro que siempre acompañaba al mariscal, Bron. Minutos después -relata el documento- el animal murió.

El escrito señala que, extrañado ante lo que acababa de ocurrir, el mariscal ordenó al médico del campamento, el doctor Skiner, que diagnosticara la causa de la muerte de su mascota.

Refiere que tras una larga pericia, el galeno aseguró que el perro había comido o bebido algún alimento que contenía arsénico, un químico potencialmente mortal.

En ese momento, el mariscal abrazó a Escobar y le dijo: “Escobar, le debo la vida, y eso es mucho deber, porque ella no tiene precio”.

Esto es, cuanto menos, lo que se consigna en el manuscrito que Ashwell afirma es verdadero.

LA SEGUNDA. En sus presuntas memorias, Escobar afirma que esa fue la primera, pero no la última vez que se intentó poner fin a la vida del mariscal.

La segunda resulta algo más confusa en la redacción del texto. En el documento se menciona que el mariscal había enfermado de cólera y que el médico le tenía prohibido beber agua hervida.

En realidad, debió ser lo contrario, el galeno debió prohibirle consumir agua sin hervir. El hecho es que en el manuscrito se relata que en cierta ocasión estando López aún convaleciente, presa de una sed abrasadora y mientras esperaba que el agua recién cocida se enfríe, el deán Eugenio Bogado (religioso) intentó darle de beber agua cruda.

Según las presuntas memorias de Escobar, el mariscal se salvó porque el soldado Eduardo Vera notó que el jarro que le acercaron no contenía agua tratada y la derramó al suelo.

La versión señala que al día siguiente Vera fue ascendido a mayor.

El último intento del que se da cuenta en el papel resulta todavía más pobre en cuanto a los detalles.

Cuenta que cuando el mariscal estaba saliendo de un pozo dispararon sobre él un tiro de fusil de un tipo de arma que no tenía el ejército paraguayo. Se trató de un fusil que -siguiendo siempre la versión del presunto manuscrito de Escobar- fue adquirido por doña Juana Pabla Carrillo.

No hay explicación alguna sobre cómo llegó supuestamente Escobar a semejante conclusión.

Finalmente, el documento refiere que si bien López tomó estos casos como atentados en su contra, ni siquiera le pusieron de mal humor.

LIBROS POLÉMICOS

El presunto archivo del general Patricio Escobar se convertirá, por de pronto, en dos libros que serán lanzados el próximo martes 15 de noviembre y que prometen desatar no pocas polémicas.

El primero de ellos, escrito por Washington Ashwell, expresidente de la Academia Paraguaya de la Historia, recoge las supuestas memorias de Escobar y las numerosas cartas que este intercambió con las principales figuras de la Guerra Grande.

El segundo, escrito por Julio César Frutos, trascribe la mayor parte de un supuesto diario de guerra dictado por el propio Francisco Solano López a Silvestre Aveiro, su escriba en el campo de batalla.