“Si estoy el mejor colocado para ganar las presidenciales y tengo buena salud, sí, no lo dudaré. Creo que fui un buen presidente. Tejí sólidos lazos con Europa, Sudamérica, África, Estados Unidos, China, Rusia. Durante mi mandato, Brasil se convirtió en un actor mundial de envergadura”, señaló.
De acuerdo con una encuesta publicada la semana pasada por un prestigioso instituto demoscópico, Lula obtendría una amplia ventaja en la primera vuelta de los comicios presidenciales (41%) y se impondría en la segunda ronda con el 55% de los votos frente a Bolsonaro (32%).
El antiguo sindicalista metalúrgico recuperó sus derechos políticos hace dos meses, cuando el Tribunal Supremo brasileño anuló cuatro juicios que cursaban contra él en tribunales locales de Curitiba.
De este modo, quedaron sin efecto las penas acumuladas de 26 años que pesaban sobre él por condenas de corrupción en cuatro procesos.
Lula, de 75 años, no pudo presentarse a los comicios de 2018 porque ya estaba entonces condenado. Llegó incluso a pasar un año y siete meses en prisión, hasta que fue liberado en 2019. EFE