Lourdes Verónica Arévalos Elías (42) es la nueva directora del Miss Universo Paraguay. Ella representó a nuestro país en Miss Universo 2006, donde se ubicó como tercera finalista marcando historia en los concursos de belleza con representación paraguaya a nivel internacional. Actualmente también es paisajista y se encuentra en la etapa final de su formación en Psicología, una carrera que la apasiona.
La ex Miss está casada y es madre de cuatro hijos. “Ellos no solo son mi mayor motor, sino también mi ancla y mi aprendizaje constante. La maternidad me transformó profundamente, me enseñó sobre el amor incondicional, sobre lo poderosas que somos las mujeres al crear una vida, sobre la entrega y también sobre la importancia de seguir construyéndome como mujer más allá de ese rol”, revela.
Ella cuenta que siempre soñó con ayudar. No era un sueño estructurado ni tenía un nombre definido, en ese entonces, pero la intención era cristalina: Estar para otros. Mi forma natural de posicionarme ante el mundo era la de comprender, sostener y acompañar”, recuerda.
Con relación a ese sueño, una figura clave fue su esposo, Jorge. “Me insistió en cumplir ese sueño postergado, reconociendo en mí una vocación que ya era evidente en mis actos cotidianos. Su confianza y su insistencia fueron el impulso necesario para que yo me atreviera a dar el paso definitivo. Así, a los 36 años, decidí comenzar la carrera de Psicología”, relata.
“Lejos de sentirlo como un inicio tardío, lo viví como el momento exacto. Llegué a las aulas con historia, con vivencias y con una comprensión del dolor y de los vínculos que los libros no pueden enseñar por sí solos. Estudiar esta profesión fue, en realidad, un reencuentro conmigo misma. Fue ponerle nombre, estructura y rigor científico a una herramienta que siempre había llevado conmigo”, indica.
Para Arévalos, la psicología se ha convertido en una misión de vida entendiendo que acompañar a otro no es invadir, no es juzgar, sino sostener procesos. “Porque ayudar, para mí, significa reconocer la dignidad y la complejidad de cada historia, sabiendo que ahora mi sensibilidad tiene un propósito claro: Quiero ser un puente hacia el bienestar de los demás”, manifiesta.
EL DÍA A DÍA
Lourdes reflexiona sobre que ser madre, esposa y profesional no son roles que compiten entre sí más bien se nutren y se potencian. “Mis hijos y mi familia no son el motivo por el cual me detengo, sino el motor por el cual sigo avanzando. Ellos están presentes en cada decisión, en cada meta alcanzada y en cada momento de mi día a día”, cuenta.
Confiesa que en su hogar no se enseña con conceptos abstractos, sino con la realidad de una mujer que decidió ir tras su propósito. “Ellos son testigos de mis buenos y malos momentos, de los compromisos que decido asumir, de mis victorias y mis fracasos”, subraya.
MISS UNIVERSO
Para la nueva directora de Miss Universo Paraguay, la organización es un espacio que tiene alma, propósito y dirección. “Lo vivo como una plataforma que trasciende lo visible, donde la belleza deja de ser el centro para convertirse en un canal para comunicar, representar y generar impacto. Porque cuando una mujer se para en ese escenario, no está sola: Lleva consigo su historia, sus valores, su formación y, sobre todo, la voz de muchas otras mujeres que también sueñan”, reflexiona. “Desde la dirección buscó dar a entender a la representante de nuestro país que no se trata solo de ser vista, sino de qué hago con esa mirada que se posa en mí. Qué mensaje transmito, qué emoción genero, qué huella dejo”, señala.
Para Lourdes, ser Miss Universo Paraguay es un camino que exige disciplina, coherencia y trabajo interno, pues no alcanza con prepararse por fuera.