03 ene. 2026

Los usuarios del transporte en el Este viven cautivos de los buses chatarras

Que a uno de esos desgastados colectivos del transporte público se le escape el neumático en plena marcha y con pasajeros a bordo se ha vuelto casi una imagen cotidiana en Ciudad del Este.

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Pésimo. Los ciudadanos esteños deben soportar el calamitoso estado de los buses de pasajeros.

archivo

Otro día, otra rueda perdida. Así podría resumirse la odisea diaria de los usuarios del transporte público en Ciudad del Este. La pérdida de una rueda de un autobús de la empresa Mburucuyá, en plena hora pico, no solo dejó a los pasajeros varados, sino que también expuso la fragilidad de un sistema al borde del colapso. Los pasajeros afectados tuvieron que buscar otro servicio para completar su viaje.

Este incidente confirma lo que los ciudadanos han denunciado durante años: un servicio deficiente, con unidades en pésimas condiciones y una falta de control por parte de las autoridades municipales. El hecho ocurrió el pasado lunes, sobre la avenida San Blas, a la altura del kilómetro 4, frente al acceso al barrio Che La Reina.

El incidente es solo la punta del iceberg de una problemática que se arrastra desde hace décadas. Los testimonios de los pasajeros reflejan la precariedad del servicio y la falta de control por parte de las autoridades municipales.

Los usuarios y ciudadanos en general coincidieron en sus críticas a las autoridades municipales, que hasta la fecha no han logrado mejorar el servicio de transporte público en la capital departamental. “Qué pena si es que realmente fue revisado y aprobado por la Municipalidad”, señala Richard Romero. “Y sigue el baile de las chatarras”, menciona Gladys Benítez. “Como siempre, ya no es novedad esto”, lamenta Celia Chávez. “Ciudad del Este tiene el peor servicio de transporte del país”, asegura Adrián Galeano.

Ante esta crítica situación, la Municipalidad ha intentado implementar algunas medidas, como la adquisición de una flota de 20 buses eléctricos. Sin embargo, estos vehículos aún no son suficientes para cubrir la demanda, y el servicio convencional sigue siendo el predominante. Actualmente, solo se cubren dos itinerarios con los buses eléctricos. Aunque el servicio es bueno, aún no es autosuficiente.

El resto de los barrios es cubierto por buses convencionales, muchos de los cuales han superado ampliamente su vida útil. La falta de mantenimiento y las constantes averías son el pan de cada día para los usuarios. La situación se agrava por la falta de control de itinerarios y horarios. Los estudiantes, en particular, son los más afectados, ya que deben ingeniárselas para llegar a sus centros educativos, especialmente en horas de la noche. Los buses eléctricos son los únicos que mantienen regularmente un servicio nocturno.

Más problemas. La falta de un transporte público eficiente ha generado un aumento exponencial del parque automotor, lo que a su vez ha provocado un caos vehicular y una mayor contaminación ambiental. Las calles de CDE, diseñadas para una menor cantidad de vehículos, están saturadas, generando embotellamientos y retrasos.

A pesar de las promesas y los esfuerzos por mejorar el transporte público, CDE sigue enfrentando una crisis en este sector. Los ciudadanos demandan soluciones concretas y urgentes para garantizar un servicio seguro, eficiente y accesible.

Los usuarios señalan que, en estas condiciones de control municipal, están expuestos al peligro, ya que no hay garantía sobre las condiciones de seguridad mecánica de los buses que circulan por las calles de la capital departamental.

Hace décadas que el servicio de transporte urbano está en crisis. Hay zonas densamente pobladas sin ómnibus. La falta de un buen transporte público ha provocado un aumento en el uso de vehículos particulares, como automóviles y motocicletas. En 2008 y 2014, el parque automotor en la ciudad se duplicó, y esta tendencia sugiere que entre 2014 y 2028 se volverá a duplicar.

Se estima que los habitantes de Ciudad del Este consumen entre 70 y 80 millones de litros de combustible al mes. Todo esto constituye un problema creciente debido a que la ciudad mantiene las mismas calles de hace 40 años, que hoy están saturadas al extremo, generando un caos vehicular constante.

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