27 mar. 2026

“Los sistemas de reparto no son financieramente sostenibles”

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Experiencia. Hermann González habló de la experiencia chilena en materia de jubilaciones y manejo del déficit fiscal

RENATO DELGADO.

@gabyypalma

El economista chileno Hermann González, socio de Valtin Consulting y miembro del Consejo Fiscal Autónomo de Chile, analiza el momento económico de Paraguay, que desde su perspectiva exhibe fortalezas macroeconómicas que lo distinguen en la región: estabilidad institucional, un Banco Central independiente, inflación controlada y condiciones que lo vuelven atractivo para la inversión extranjera. Sin embargo, advierte que este escenario favorable no debe conducir a la complacencia.

En esta entrevista, González profundiza sobre los riesgos de mantener déficits fiscales elevados en economías pequeñas y abiertas, las lecciones que deja la experiencia chilena en materia de ajuste fiscal y reglas fiscales, y el papel que pueden cumplir instituciones técnicas autónomas para respaldar decisiones políticamente complejas. Además, aborda el impacto de los déficits previsionales en la sostenibilidad de largo plazo y reflexiona sobre los elementos clave que debería contemplar una reforma jubilatoria fiscalmente responsable.

–¿Cuál es el riesgo de mantener déficits fiscales elevados por largos períodos?

–Para el lector esto puede ser muy abstracto, pero ocurre lo mismo en una familia que tiene ingresos, el país tiene ingresos y tiene gastos. Y uno puede pensar que por algún periodo corto de tiempo, una familia o un Estado puedan tener gastos que superan a sus ingresos. Y eso se puede financiar con un crédito, por ejemplo, pero esa situación no puede ser permanente en el tiempo. ¿Por qué no puede ser? Bueno, porque acumular deuda en el tiempo empieza a presionar el costo del financiamiento, a hacer más difícil el acceso al financiamiento. Y por eso es recomendable que los países consoliden sus cuentas fiscales, que avancen hacia cerrar los déficits porque es la única forma también de detener el aumento de la deuda pública. Paraguay tiene un nivel de deuda que es bajo en comparación internacional. Y eso es algo positivo, pero lo que uno debería pensar es en cómo mantener esto en el tiempo y frenar las presiones de gasto para evitar que los intereses empiece a ocupar espacios que se podrían destinar para la política social: para la salud, para las pensiones, viviendas, seguridad, por ejemplo. Y efectivamente Paraguay tiene todavía bajos niveles de deuda pública y creo que eso es algo que hay que conservar. Y por supuesto presiones fiscales o necesidades de más gasto público siempre van a existir. Y por lo tanto esa ecuación es necesario mantenerla. Es un desafío que tienen distintos países de la región.

–¿Qué errores cometen los gobiernos al intentar reducir déficits rápidamente?

–Lo que primero que quiero decir es que hay dos formas de reducir el déficit, que es la diferencia entre los ingresos y los gastos. Uno podría pensar que una forma de reducir el déficit es subiendo impuestos rápidamente y con eso generar más recaudación y permitir cerrar el déficit. Y el otro camino es recortar gastos de manera agresiva también para cerrar el déficit. Son las dos combinaciones, no hay más. Es con más ingresos o con menos gastos. De ahí entonces los riesgos, ambas alternativas, si son muy abruptas, tienen riesgos. Y déjame contarte un poco la experiencia de Chile. Chile hace una década atrás, un poco más incluso, que optó por el camino de subir impuestos como mecanismo para reducir el déficit. Y eso no ha dado resultados. No ha dado resultados, en parte, porque a pesar del aumento de los impuestos, la recaudación fiscal no ha subido. Y porque además el aumento de la carga tributaria ha impactado negativamente en el crecimiento económico. Chile ya está creciendo, hace ya varios años, al 2%, un crecimiento claramente insuficiente. Creemos que buena parte de ese bajo crecimiento tiene que ver con la altísima carga tributaria que tenemos. Y como digo, el problema fiscal no se solucionó. Hoy día la discusión que tenemos en Chile, debido al cambio de gobierno, que ganó las elecciones con una propuesta de bajar impuestos y también de ajustar el gasto público, es una combinación de menor gasto público. Entonces recién, en Chile, hoy día hay consenso de que en realidad hay que optar por el camino de ajustar el gasto. Y naturalmente eso hay que hacerlo con cuidado, porque si uno lo hace de manera muy acelerada puede tener efectos, por ejemplo, en el crecimiento de la demanda y también efectos sociales que son indeseados. La forma de recortar el gasto debe ser, a mi juicio, recortando ineficiencias, gasto en bienes y servicios que no son de primera necesidad. No en la política social idealmente, y eso hace más desafiante ajustar el gasto. No apuntando a la política social, los países de la región necesitan más o mejor educación pública, salud, y por lo tanto la pregunta es cómo se gastan mejor los recursos que tiene el país y cómo se recorta en aquellos gastos que no son esenciales o en recursos que simplemente están siendo mal gastados, que todos los países tenemos casos de aquello. Y déjame decirte que también a mi juicio es importante también el apoyo a este tipo de cambios de instituciones técnicas con respaldo empírico, con datos, con evidencia que apoyen este tipo de decisiones. Chile tiene una experiencia de 25 años con reglas fiscales. Y esa regla fiscal ha tenido cosas muy buenas, sigue teniendo espacios de mejora, ha tenido cambios durante estos 25 años, pero un cambio de la institucionalidad fiscal reciente fue la creación de un Consejo Fiscal Autónomo. Yo sé que aquí en Paraguay hubo algún intento hace algunos años atrás por establecer un Consejo Fiscal, pero entiendo que no funciona, no está operativo al menos. Pero este tipo de instituciones ayuda a los gobiernos, son organizaciones técnicas de carácter consultivo, y lo ayudan a tomar decisiones complejas desde el punto de vista político. Está por ejemplo la reforma de la Caja Fiscal. En Chile el Consejo Fiscal, del cual yo formo parte también, tuvo un rol en la reforma de pensiones que se aprobó el año pasado. A Chile le costó muchísimo hacer cambios en su sistema previsional, precisamente por estas disputas políticas, pero estos organismos técnicos, autónomos, independientes, pueden permitir que estos cambios, que políticamente son difíciles de hacer, se terminen haciendo finalmente.

–¿Cómo impactan los déficits previsionales en la estabilidad fiscal?

–A ver, primero déjame partir por Chile. Chile tiene un sistema de capitalización individual desde el año 1981. O sea, tenemos una larga experiencia en que la mayor parte de los trabajadores chilenos aportan a una cuenta individual que es invertida por administradores privados y que pagan las jubilaciones de cada trabajador. O sea, cada trabajador tiene su cuenta que se capitaliza en el tiempo y que paga su pensión. Entonces no tenemos sistema de reparto, excepto en las Fuerzas Armadas. Eso ha permitido que el sistema previsional no sea una presión para el sector público porque se privatizó el sistema en gran medida. Lo que ha ocurrido con el tiempo es que por distintas razones las pensiones en muchos casos no fueron lo que se esperaba que fueran. ¿Por qué ocurre eso? Bueno, porque hay trabajadores que no cotizan, o son informales. No ahorran lo suficiente y por lo tanto el sistema previsional en Chile ha evolucionado hacia uno en que el gobierno garantiza una pensión mínima con recursos generales de la nación. Y aparte tiene el sistema privado y un sistema voluntario. O sea, tiene tres pilares. Y por lo tanto la presión fiscal del sistema de pensiones tiene más que ver con el componente que llamamos la pensión garantizada universal. Que es una base de beneficios para proteger a los trabajadores más vulnerables. Pero el resto del sistema es muy financiado de manera privada. Y lo último es que la reforma reciente en Chile lo que también se dio cuenta es que había que hacer cambios paramétricos como los que se están haciendo en alguna medida con la Caja Fiscal acá porque el ahorro estaba siendo insuficiente. Es decir, hay un problema, o más bien un fenómeno global que las personas vivimos más, que las tasas de natalidad están reduciendo y por lo tanto los sistemas de reparto en el mundo están siendo financieramente insostenibles. Incluso el sistema de capitalización individual nos dimos cuenta que con el ahorro que se estaba generando era insuficiente para financiar el periodo pasivo de jubilación que cada vez es más largo. Porque las personas se jubilan y después les quedan varios años para vivir y el ahorro acumulado no alcanza para financiar. La solución que tuvo el sistema chileno fue decir que las personas tenemos que ahorrar más para la jubilación. En cambio, cuando hay sistemas de reparto esa carga recae mucho más sobre el Estado. Recae sobre el Estado y los sistemas de reparto tienen el gran problema de que no son financieramente sostenibles en el tiempo. Es decir, no se pueden autofinanciar y por lo tanto esta presión sobre las finanzas públicas empieza a ser creciente. El caso de Paraguay, en mi juicio, es incipiente en esto y por eso yo creo que es positivo que se estén haciendo estos cambios. Pero el ejemplo emblemático de problemas del sistema de pensión que terminó en una crisis económica es Grecia, pero varios países de Europa tuvieron este problema en el pasado. Paraguay está lejos de eso, para ser bien justos con la comparación, pero creo que es bueno ir avanzando en mejorar este sistema para evitar consecuencias peores. En Chile los anteriores dos gobiernos trataron de mejorar, de hacer reforma al sistema previsional y no lo lograron. Llevabamos 10, 12 años tratando de cambiar el sistema previsional sobre todo porque había mucha conciencia de que la tasa de ahorro que teníamos, que era de 10%, era insuficiente y había que subirla. Pero había una discusión ideológica respecto de qué hacer con el aporte adicional. Algunos querían que una parte importante de este ahorro fuera reparto. Otros querían que fuera capitalización individual. Como digo, no se logró consenso durante varios gobiernos y al final, el año pasado, se aprobó esta reforma que aumenta la tasa de cotización y la gran masa de este mayor ahorro va a ir a capitalización individual.

–¿Qué elementos debería tener una reforma previsional fiscalmente?

–Bueno, desde el punto de vista fiscal, lo más importante es que las pensiones sean sostenibles financieramente en el tiempo, que se puedan financiar en el tiempo, y que no signifiquen una carga creciente para el fisco, porque eso es insostenible. Ahora, cuando uno piensa integralmente en una reforma previsional, yo diría que estas tienen que tener, ¿verdad?, tres elementos. Primero, financiar pensiones adecuadas. Ese es un concepto muy amplio, pero en la práctica, cuando uno mira los países de la OCDE, por ejemplo, eso significa que la pensión represente del orden de 60% a 70% del salario de la parte activa. El segundo pilar para una reforma adecuada tiene que ser la sostenibilidad financiera. Y claramente, como hemos conversado, no lo tienen los sistemas de reparto. Y por eso, si bien es positivo que ustedes estén avanzando hacia mejorar los parámetros de la caja fiscal, yo pienso que no es una solución definitiva al problema. Este problema va a tener que seguir siendo abordado más adelante. Y en tercer lugar, una característica deseable de un buen sistema previsional es que sea institucionalmente sólido, que la gente crea, que sus recursos están bien invertidos, que tenga confianza en el sistema y que tengan las instituciones que respaldan el financiamiento de ese sistema previsional. Esos son los tres elementos, y en base a eso hay clasificaciones, hay empresas que se dedican a calificar los sistemas previsionales de los distintos países.

–Paraguay tiene un nivel de deuda moderado, pero con una trayectoria ascendente. ¿Cuándo una deuda deja de ser sostenible?

–Depende, porque no hay una respuesta única a tu pregunta. Pero lo importante no es solo decir depende, sino que decir de qué depende. Entonces, depende fundamentalmente de dos cosas de cuánto crece la economía, porque acá estamos hablando de la deuda como porcentaje del producto. Si la economía crece a tasas importantes, ¿verdad? Es capaz de sostener mayores niveles de deuda pública. Si ese crecimiento se frena, bueno, los niveles de deuda pública sostenibles son distintos. Hoy día Paraguay está creciendo. El año pasado creció una tasa muy importante. Este año también se proyectan buenas tasas de crecimiento. Y eso es bueno para la sostenibilidad de la deuda pública, porque genera recursos para pagar esa deuda. Y también depende del costo de financiamiento de la deuda, ¿verdad? Y el hecho de que Paraguay haya obtenido el grado de inversión por dos agencias de rating es algo también positivo porque reduce el costo de financiamiento. Es bien distinto tener un nivel de deuda como el que tiene Paraguay con bajo crecimiento y con altas tasas de interés que tenerlo con buenas tasas de crecimiento y con tasas de interés mejores.

  • Déficit. Su experiencia es que el déficit se puede controlar reduciendo los gastos que tiene el país, más que aumentando impuestos.
  • Chile hace una década atrás, un poco más incluso, que optó por el camino de subir impuestos como mecanismo para reducir el déficit. Y eso no ha dado resultados.
  • Jubilación. Profesional señala que lo más importante es que las pensiones sean sostenibles financieramente en el tiempo.
  • Lo más importante es que las pensiones sean sostenibles financieramente en el tiempo y que no signifiquen una carga creciente para el Fisco, porque eso es insostenible.
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