Opinión

Los saltos del dólar

Marta García – @marthegarza

Si tenemos un indicador económico que se comporta de manera particularmente inquieta este año es la cotización del dólar. La conjugación de un comercio exterior deprimido, por la merma de la producción agropecuaria y la reducción de los precios internacionales, y eventos externos como la guerra comercial entre China y Estados Unidos, que generan una incesante incertidumbre, lleva al dólar a pegar constantes saltos al alza y a la baja.

La moneda norteamericana arrancaba el 2019 en un nivel récord para la última década, con una cotización de venta promedio de G. 6.012 y G. 6.025 en enero y febrero (la última ocasión en que se observaron niveles superiores en estos meses fue en el 2006), según registros del Banco Central del Paraguay (BCP). En aquel entonces, los ánimos ya se encontraban bastante decaídos, pues la campaña sojera evidentemente padecería los efectos de la sequía y el ingreso de divisas sería consecuentemente menor, con el impacto ya conocido en el tipo de cambio (a menor oferta de dólares le corresponde una mayor cotización).

En los siguientes meses, la tendencia se mantuvo y en mayo se produjo el salto más pronunciado, con un promedio de G. 6.243, también el nivel más alto observado desde el 2005. En ese momento, se buscaban explicaciones a esta situación y el BCP acusó a los exportadores de soja de estar especulando con el precio y el tipo de cambio, a fin de acceder a condiciones más convenientes para concretar sus ventas (www.ultimahora.com/bcp-especulan-envios-soja-y-caen-depositos-dolares-n2817774.html).

Este escenario llevó al BCP a anunciar intervenciones diarias en el mercado cambiario, inicialmente por un monto mínimo de USD 15 millones, que luego se redujo a USD 5 millones. Automáticamente, la cotización de esta divisa retrocedió de manera importante para mantenerse en un promedio de G. 6.128, G. 5.929 y G. 6.005 entre junio, julio y agosto.

Esta fue una muestra del poder que tiene el BCP para frenar la escalada del dólar, influencia que insistentemente asegura que pone en práctica solo cuando no encuentra fundamentos de oferta y demanda que expliquen los vaivenes de la cotización.

Con el cierre del tercer trimestre y el inicio del cuarto, la moneda norteamericana volvió a fortalecerse. En setiembre pasado, el promedio ascendió a G. 6.153 y este mes se llegó a un nuevo pico máximo del año, de G. 6.400. Los reclamos del sector empresarial no se hicieron esperar, ya que una vez más se sospechó de especulación en el mercado.

El BCP nuevamente recurrió a factores externos para explicar esta suba, aunque admitiendo que esta es la época del año en que normalmente se aprecia el dólar por la mayor demanda proveniente de los importadores que buscan stockearse para la temporada de fin año. Sin embargo, el viernes último el BCP incrementó a USD 10 millones el volumen de ventas al mercado y logró que la divisa retrocediera levemente.

En un año de recesión económica, el dólar se convierte también así en un dolor de cabeza. Los paños fríos que pueda poner el BCP son casi la única salvación. Al sector empresarial y a los ciudadanos en general nos queda aprender a protegernos de estas idas y venidas, tanto para comprar como para invertir.

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