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Los restos del pa'i Oliva son velados en el Bañado Sur

Los restos del cura jesuita Francisco de Paula Oliva, más conocido como Pa'i Oliva, son velados desde la tarde de este lunes en el Bañado Sur, de la ciudad de Asunción, en donde llegaron una gran cantidad de personas para darle el último adiós.

Con mucho dolor y entre lágrimas, varias personas se acercaron hasta el tinglado San Cayetano en el Bañado Sur, de la ciudad de Asunción, en donde son velados los restos del pa'i Oliva, quien falleció a las 15.00 de este lunes.

Las personas van llegando hasta el lugar en donde funciona el centro comunitario Cristo Solidario, ubicado en 41 Proyectada y Capitán Figari, que fue creado por el sacerdote jesuita y otros religiosos.

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Se tiene previsto que sus restos sean velados en el sitio hasta las 7.00 de este martes, para posteriormente trasladarlo hasta la parroquia Cristo Rey de Asunción. A las 10.00 de este martes se realizará el sepelio en el cementerio Santos Mártires, de la ciudad de Limpio.

Una pobladora del lugar manifestó, en conversación con Telefuturo, que compartió muchos momentos con el religioso y afirmó que "era como un padre para todas las personas del Bañado".

"Luchaba por muchas cosas. Luchaba por los jóvenes a quienes quería verlos limpios, quería que coman y a las criaturas ni qué decir. Él luchó bastante por el Bañado Norte y el Bañado Sur. Para mí dejó muchas cosas. Yo tenía a mi hijo enfermo y él estaba, necesitaba medicamentos y él estaba ahí. Muchas cosas lindas pasamos, compartimos juntos, dejó una huella muy grande", expresó entre lágrimas.

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Otra joven manifestó que desde los cinco años acompañaba al pa'i Oliva en el Bañado Sur como parte de un grupo de niños y jóvenes. Afirmó que fue "una tristeza" recibir la noticia de su fallecimiento.

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"Él luchó por nuestro Bañado. Nos deja muchos recuerdos bonitos y le agradecemos incansablemente los jóvenes por animarnos siempre a levantarnos, a luchar, a batallar, a decir siempre sí se puede, sí se va a poder", expresó.

El 28 de noviembre del 2020, el sacerdote Francisco de Paula Oliva, reconocido por su defensa de los derechos humanos y compromiso con los pobres, pidió en una carta pasar sus últimos días de vida en su casa, ya que sostenía que la muerte era inminente y que no le temía.

"No le temo a la muerte. Sé que es inminente. Pero quiero ir a morir en mi casa", expresó el sacerdote, quien atravesaba por un delicado cuadro de salud y se encontraba atendido en Taita Róga de la Congregación Jesuita.

Su trayectoria

El pa’i Oliva nació en Sevilla, España, el 14 de octubre de 1928, y llegó al Paraguay en 1964, se nacionalizó y trabajó en un colegio capitalino que se oponía a la dictadura stronista y allí su pensamiento de izquierda fue cobrando madurez.

En 1964 apoyó una huelga de estudiantes de Medicina, lo que le valió una persecución por parte del régimen dictatorial de Alfredo Stroessner. En una ocasión fue llevado hasta Clorinda por agentes policiales y un gendarme argentino lo salvó de ser arrojado al río.

Desde ese momento tuvo que vivir en el exilio en Argentina, luego en Ecuador y después Nicaragua. En estos países también causó molestias a los gobiernos autoritarios y a la propia Iglesia, por lo que regresó a España en 1986.

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En 1994 volvió al Paraguay y se instaló en el Bañado Sur, donde trabajó en varios proyectos con la comunidad, pero al mismo tiempo comprometido con las causas sociales a nivel nacional. Era un reconocido luchador de los derechos humanos, con un férreo compromiso con los pobres.

El pa'i Oliva acompañó por varios años la campaña por la absolución de los campesinos condenados por la masacre de Curuguaty e iba todos los domingos a dar misa en la carpa de la resistencia instalada frente al Palacio de Justicia, donde los familiares de los presos se encadenaron reclamando libertad.

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