Reflexión elegida. La jornada electoral de ayer también tuvo su eco en el púlpito de la Basílica Menor de Caacupé, donde dejaron un mensaje a quienes asumirán sus cargos de intendentes y concejales.
La misa principal fue presidida por el arzobispo emérito de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela.
El religioso instó a quienes asumen cargos públicos trabajar por mejorar las condiciones de vida de las familias, especialmente en salud, educación, trabajo y convivencia pacífica.
“Cada ciudadano tiene la obligación moral de votar con sabiduría, libertad y conciencia cívica y política”, expresó el arzobispo emérito.
Instó también a los ciudadanos que ejercieron su deber cívico a elegir autoridades honestas, transparentes y comprometidas con el bien común del pueblo.
En la víspera recordó los 800 años del tránsito al cielo de San Francisco de Asís. Valenzuela recordó que el santo dejó este mundo sin contar con posesiones terrenales.
“Murió cantando. Había descubierto que cuando uno sigue a Cristo con el corazón libre nada falta y todo sobra”, resaltó el religioso.
Recordó que en Paraguay la fecha es recordada con el proyecto las sandalias de Francisco, que simboliza el deseo de caminar por los senderos de la gente, cerca de los pobres, de la tierra y de Cristo.
Reflexionando sobre las lecturas de ayer, mencionó que la primera que hace mención a la viña, esta representa al pueblo amado por Dios.
Sin embargo, explicó, antes de que dicha viña diera buenos frutos, solo dio amargura y tristeza al Altísimo.
Hablando sobre la parábola de la viña, dijo que esta representa el conjunto de la realidad, instituciones y medios que forman el rostro visible del pueblo de Dios.
Agregó que en dicha lectura Jesús habla de los viñadores que vienen a creerse dueños de todo en la viña, lo cual representa un peligro.
Recordó que Cristo justamente señaló que aquellos que se creían dueños terminarían reemplazados. Esta, dijo, es una advertencia no solo para los sectores religiosos, sino también para las autoridades políticas del país.
“¿Acaso Dios no puede dar a otros ese reino para el cual los cristianos no hemos sabido vivir sin trabajar? ¿Acaso Dios no puede promover otras personas más sensatas y de mayor compromiso con el bien común?”, expresó.
Niños. En otra parte del sermón, el sacerdote se refirió a la protección de los niños y los adolescentes. Pidió defenderlos de abusos, violencia y cualquier vulneración de su dignidad.
Desde el púlpito llamó además a las familias a brindar a niños y jóvenes hogares donde existan diálogo, ternura, límites sanos y confianza en Dios e invitó a participar de una marcha el 21 de octubre.
- ¿Acaso Dios no puede promover otras personas más sensatas y de mayor compromiso con el bien común y dar a otros ese reino?” Edmundo Valenzuela, arzobispo emérito.