13 jul 2026

Los miskitos de Nicaragua viven “con hambre y miedo” tras la invasión de sus tierras

Managua, 8 ene (EFE).- Los indígenas miskitos que habitan en la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN) de Nicaragua viven con hambre y con miedo tras la invasión de sus tierras por parte de mestizos a los que llaman “colonos”, denunció hoy una ONG defensora de los derechos humanos.

Una familia indígena de la tribu de los Miskitas, descansa en su casa de tambo (madera y bambú) en Rayti, a 600 km al norte de Managua. EFE/Archivo

Una familia indígena de la tribu de los Miskitas, descansa en su casa de tambo (madera y bambú) en Rayti, a 600 km al norte de Managua. EFE/Archivo

Los “colonos” empezaron a invadir desde el 2008 las comunidades del territorio indígena Miskitu de Wangki Twi-Tasba Raya, municipio de Waspam, en la RACN, relegando a los nativos a espacios reducidos, según afirmó a Efe la presidenta del Centro Por la Justicia y Derechos Humanos de la Costa Atlántica (Cejudhcan), Lottie Cunningham.

La llegada de “colonos” a esas comunidades indígenas ha provocado situaciones de violencia que desde el 2008 hasta la fecha han cobrado la vida de al menos 28 personas y han dejado unos 43 heridos, indicó la activista.

El 17 de diciembre pasado los indígenas fueron atacados por invasores, y resultaron muertas dos personas, tres heridas y tres secuestradas, según la activista.

Los muertos fueron identificados como Rey Müller y Den Silwa, ambos indígenas miskitos, mientras que los heridos, como Edmundo Morales, Julián Thomas Grin y César Salomón.

En cuanto a los secuestrados, de quienes hasta hoy no se conoce su paradero, son Francisco Suck, Valerio Lovigildo y Ángel Flores, anotó Cunningham.

“Hay usurpación de la propiedad comunal y los miskitos no quieren cohabitar con los colonos. El Estado de Nicaragua ha estado empujando esta cohabitación”, denunció.

Ante esa situación, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictó en octubre pasado medidas cautelares solicitando al Estado de Nicaragua brindar protección inmediata a la vida e integridad de los indígenas en esas comunidades.

Sin embargo, hasta la fecha el Estado nicaragüense no ha contestado dicha solicitud y no ha tomado cartas en el asunto, sostuvo la defensora de los derechos humanos.

Según Cunningham, esa actitud de indiferencia del Estado promueve el “etnocidio”, porque no solo impone una población y una cultura diferente a los indígenas, sino cohabitar pese a las costumbres de los miskitos.

“Hay una situación de inseguridad y la gente está llorando porque el Estado no les ha dado respuesta ante esta situación de mucha gravedad”, continuó.

Debido al temor de nuevos ataques, los hombres miskitos han tenido que abandonar el trabajo para dedicarse a vigilar y proteger a sus familias y han aplazado la siembra de cultivos que garantizan su alimentación, aseguró.

“Por la inseguridad ellos no han podido sembrar, así que la gente se está muriendo de hambre”, alertó.

Señaló, además, que los “colonos” han destruido en algunos casos los cultivos de plátano, cacao y malanga en esa zona.

Los miskitos piden al Gobierno que tome medidas para investigar los hechos, que busque la liberación de los secuestrados, enjuicie a los responsables e inicie el saneamiento de las comunidades.

La violencia está relacionada con el conflicto por la tenencia de tierra en territorios indígenas en el Caribe norte, incluidos los habitados en Bosawas, la reserva de la biosfera más grande de Centroamérica, de acuerdo con las autoridades.

En 2010 el Ejército de Nicaragua desalojó de la reserva Bosawas a 160 invasores, que en su momento, prometieron regresar.

Las autoridades presumen que estas invasiones se dan porque existen madereros y ganaderos que se aprovechan de los lugareños con necesidad de tierra para extender la frontera agrícola.

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