22 may. 2026

Los diputados que usaron como arma el fraude son irresponsables y soberbios

Al recurrir al fraude como herramienta para convalidar una sesión, un sector de la Cámara de Diputados ratifica la irresponsabilidad de algunos políticos, quienes consideran que pasando por encima de las normas se pueden alcanzar algunos objetivos. Actitudes como ésa llevan a desprestigiar más a los que han dado ya suficientes motivos de censura y repudio.

Imagen - Editorial

En la antesala de la reunión del Mercosur en Asunción – la cual conllevaba la atención regional centrada en el Paraguay– , los que detentan el poder en la Cámara Baja (radicales auténticos y oviedistas) han reconfirmado su falta de escrúpulos y de desapego al cumplimiento de las normas vigentes para el funcionamiento de las instituciones.<br/><br/>Sin contar con el quórum legal y haciendo “votar” a dos diputados colorados y a un liberal ausentes para alcanzar la mayoría de 41 presentes para sesionar legalmente, el supuesto pleno rechazó el veto del Poder Ejecutivo a la ley que establece el procedimiento para la confirmación de magistrados judiciales.<br/><br/>El melodrama de la irresponsabilidad llevada al extremo quedó consumado cuando, en una sesión posterior, la semana pasada, la mayoría aprobó lo acordado sin contar con el número necesario de legisladores. Es decir, dieron por válido lo inválido. Cae de maduro que, partiendo de una premisa falsa, es imposible llegar a una conclusión verdadera. <br/><br/>La evidencia de haber obrado al margen de las disposiciones reglamentarias se plasmó cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Enrique Salyn Buzarquis, impidió que se exhibiera el vídeo donde se constata que por un cuarto de hora la Cámara estuvo reunida sin contar con el quórum requerido. De no haber sido ese documento la “prueba del delito”, hubiera permitido que se mostrara en el plenario.<br/><br/>La indignación de los que no participaron de la farsa se justifica. Sobre todo la de los del Partido Patria Querida (PPQ), cuyos legisladores son los que hacen mayor esfuerzo real para estar a la altura de lo que el pueblo espera de ellos como legisladores. <br/><br/>Es también razonable que recurran al Ministerio Público para presentar sus argumentos y pedir que la Justicia ponga en su lugar las cosas, al resultar imposible hacerlo en la instancia natural en la que debía dirimirse el caso.<br/><br/>Lo ocurrido en la Cámara de Diputados vuelve a mostrar el rostro perverso de los legisladores que tienen la convicción de que, teniendo el poder en las manos, es posible transgredir todos los límites, sin que importe siquiera la posibilidad de ser descubiertos y denunciados ante la opinión pública. Pertenecen a una clase política sin ética y sin valores morales que les impidan cometer atropellos a la institución, a la que pertenecen por haber sido electos, y a la ciudadanía.<br/><br/>La impunidad que se adueñó del país – y reina a sus anchas– es la que permite que sigan repitiendo episodios tan vergonzosos como los que protagonizaron diputados liberales y oviedistas. Solo cuando haya sanción para los soberbios, que no respetan a nadie, se acabarán los que se sienten todopoderosos e intocables.<br/><br/>