Política

Los desafíos de la FTC para el gobierno de Mario Abdo Benítez

 Édgar Emilio Servín*@ServinCoronel

El Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) tiene, entre sus múltiples dependencias, a la Fuerza Tarea Conjunta (FTC), órgano administrativo de carácter militar integrado por las fuerzas públicas, la Senad y la Fiscalía. Explicaré cómo, desde la política, se articulan a estos órganos para una eficaz gestión.

La evaluación de una medida estatal nos permite a todos opinar, con objetividad, acerca de los efectos de las acciones públicas. El difunto presidente francés François Mitterrand estimaba que la evaluación representa un progreso para la democracia y una mayor eficiencia del Estado. Es decir, la crítica desde este punto de vista es considerada como un aporte, y no como un contrapoder. El tiempo demostró que las soluciones efectivas no aparecen de una vez, sino que es el resultado de procesos de aprendizaje: ensayo-error.

Tiempos son estos en que la eficacia de la gestión del Estado no se mide por la legitimidad (la ley) sino por el logro de resultados. Se trata de reemplazar la primacía de los medios por la primacía de los objetivos.

Hoy es más complejo e incierto mitigar o solucionar los problemas del gobierno (medios, resultados). Es por ello, con frecuencia, que estos suelen andar casi a ciegas actuando con incertidumbre en cuanto a las consecuencias de sus decisiones (aplicación-efectos).

Si analizamos desde las Políticas Públicas de Seguridad los aciertos de las administraciones de los ex presidentes Fernando Lugo, Federico Franco y Horacio Cartes, diremos que se impactó tres veces contra el centro de gravedad de la banda terrorista EPP, se neutralizó a la otra banda criminal autodenominada ACA y se descubrió que el método científico para dar con ellos se denomina policiamiento, basado en análisis de la información con aplicación militar.

Resta al presidente Mario Abdo Benítez darle mayor eficacia al órgano administrativo encargado de dar seguridad al Norte del país.

Y dicha eficacia pasa por dos procesos inexcusables: la articulación y la propaganda. Lo primero: si al órgano (CODI) se le quiere otorgar eficacia (objetivos operacionales definidos y cuantificados, plazo para la duración de las actividades en función a los resultados obtenidos, recursos financieros y talento humano destinados específicamente a la gestión y evaluación de sus efectos) se lo debe necesariamente encuadrar dentro de un órgano de control político. Algún ministerio.

Lo segundo indica marketing. Como verá, amable lector, cada vez resulta más improbable para los Estados el control social de su población, conceptos devenidos del Estado-Bienestar de mitad del siglo XX.

Hace poco, una modesta escuela rural del exterior alcanzaba grandes logros académicos con un método práctico: alto nivel docente, poco presupuesto y un gran sacrificio. La educación militar entiende de ello. Quizás, ese sea el camino.

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