La Iglesia Católica conmemora hoy, Jueves Santo, la institución de la eucaristía y del sacerdocio. Esta fecha también marca el comienzo del Triduo Pascual (conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús) y es, al mismo tiempo, un día de reunión familiar para recordar y revivir la Última Cena de Jesucristo.
Según la tradición, esta es la última comida antes del ayuno que se recomienda hacer el Viernes Santo, como un acto de penitencia de los cristianos. En la mayoría de los hogares católicos, se prepara un banquete familiar para recordar la fecha.
MISA CRISMAL. Las celebraciones del Jueves Santo arrancan con la misa crismal, que cada obispo celebra en horas de la mañana con sus presbíteros.
Conforme a la liturgia, se bendicen los óleos (aceites), que serán utilizados en los sacramentos de la unción de los enfermos, bautismo, confirmación y para los catecúmenos.
En la misa crismal, los miembros del clero renuevan sus promesas sacerdotales de obediencia y pobreza, entre otras. Es también una de las ocasiones en que cada obispo se encuentra y celebra con sus presbíteros la institución del sacerdocio.
LAVATORIO DE PIES. Al finalizar la tarde, en las parroquias se congregan los feligreses para la denominada misa de la Cena del Señor o Última Cena. Esta celebración incluye el lavatorio de los pies, que se realiza con la participación de 12 personas, generalmente representantes de los grupos y movimientos, imitando a los 12 apóstoles o discípulos cuyos pies fueron lavados por Jesús.
“El lavatorio de los pies es un acto revolucionario de Jesús para cambiar la relación entre los hombres, para promover la igualdad. Al lavarles los pies, rompe con la diferencia entre amos y esclavos”, según Benito Páez, párroco de la Recoleta (iglesia Santísimo Sacramento).
El sacerdote explica que cuando uno es invitado a un banquete, comparte los alimentos con otros en el mismo nivel, y ese es precisamente el mensaje que quiere dejar Jesús. “Él crea la eucaristía como signo de igualdad y de amor entre los hombres, con el mandato de ‘hagan esto en conmemoración mía’”, agrega.
Después de la misa de la Cena del Señor, comienza la adoración al Santísimo (hostia consagrada), actividad que en las parroquias se extiende hasta cerca del mediodía del Viernes Santo. Durante toda la noche y la madrugada se van turnando integrantes de los distintos grupos y movimientos que funcionan en la iglesia para orar y cantar delante del Santísimo.
De esta forma, los fieles acompañan a Jesús en los momentos de dolor y dramaticidad experimentados por el Nazareno antes de su crucifixión y muerte.
CUIDADO CON LA COMIDA
El Ministerio de Salud Pública recomienda mantener una alimentación en estos días de Semana Santa, especialmente las personas con diabetes, hipertensión arterial y grasas altas en la sangre.
La mayoría de los alimentos que se consumen tradicionalmente en estas fechas son ricos en sal y grasas (chipa almidón, chipa guazú, sopa paraguaya) y en azúcares (chocolates y huevos de Pascua). El consumo de estos alimentos puede llevar a una descompensación a diabéticos e hipertensos. Es por ello que el MSP aconseja:
- Aquellas personas que van a consumir más alimentos que lo habitual deben realizar un autocontrol diario para saber cómo está su nivel de azúcar en sangre y su presión arterial.
- Tomar la medicación indicada en forma correcta y, si viaja, cerciorarse de que tiene consigo la cantidad de medicamentos que necesitará en esos días.
- Aquellos que tienen un mal control del azúcar, que están con cifras altas de presión arterial, que están con obesidad o con niveles elevados de colesterol o triglicéridos no deben consumir bebidas alcohólicas.
- Aprovechar estos días para realizar actividades al aire libre, caminatas, paseos.
Por otra parte, las personas con hipertensión arterial deben disminuir la ingesta de sal en las preparaciones alimenticias, reemplazándola por limón o hierbas aromáticas (perejil, cebollita de verdeo, albahaca, orégano).
Además, se les aconseja no abusar con las porciones, principalmente en la cantidad de chipas, sopa u otros preparados de maíz. Tampoco utilizar grasas de origen animal para la preparación de los alimentos a base de maíz.