02 ene. 2026

Le estamos sobreexigiendo al papa Francisco

Por Gloria B. Rolón L. – grolon@uhora.com.py<br/><br/>Quizás por aquello de que, como seres humanos, tendemos siempre a exagerar en nuestras expectativas (a veces pretendemos cambiar el mundo en un día, o tapar el sol con un dedo) es que, hoy, al pobre papa Francisco le estamos confiriendo atribuciones que no puede ni debe tener.<br/><br/> En la semana y pocos días que lleva como tal, ha demos– trado y marcado claras y amplias diferencias con sus predecesores –incluso sin propo– nérselo, estoy segura de ello–; pero, de ahí a esperar que se transforme en un “tsunami” para una institución tan apegada a los dogmas como lo es la Iglesia Católica –convengamos– es, indudablemente, una manifestación más de nuestro pensamiento mágico.<br/><br/>Es un gran hombre. Lo ha demostrado con creces y obrado –tal vez– su primer gran milagro: visibilizar a Latinoamérica más allá del fútbol o de los gobiernos populistas–autoritarios, por los que el tercer mundo suele trascender.<br/><br/> Y ya he visto reclamos del tipo: “Que una religiones”, “Que saque a Latinoamérica de la pobreza”, etc., etc., etc. <br/><br/> Es por eso que me gustó –y decidí exponerlo aquí en parte– el “Díganle al Papa que se cuide mucho...”, que escribía en un email, desde Costa Rica, una activa militante de las redes sociales y muy apreciada amiga –a través de ellas–, Marzha Navarro. “Que se cuide de los facilitadores de las Naciones Unidas, que le van a querer cargar sobre la espalda todas sus metas del milenio”, insistía.<br/><br/>Y Marzha, con su descarnada sencillez, lo dijo todo. Pretendemos que el papa Francisco realice las revoluciones que el mundo necesita para solucionar los mil y un problemas que, como habitantes de este planeta, le hemos infligido a la golpeada “Aldea Global”.<br/><br/> Sabemos que su gran carisma y solidaridad le serán de gran ayuda en su misión pastoral. <br/><br/>Pero –como también pide Marzha–, vayamos con calma; ya suficientemente cargada tiene la agenda el pobre Francisco con Israel, Barack Obama y Benjamín Netanyahu, Cristina Fernández y Dilma Rousseff, sin olvidar las celebraciones de Semana Santa.<br/><br/>Hagamos todos –en serio y como debemos– nuestra tarea y le estaremos dando una pequeña gran ayuda –y no exigiendo vanamente– al nuevo Papa.<br/><br/>