La astronomía y otras ciencias y las observaciones empíricas como las de Eratóstenes, que tres siglos antes de Cristo midieron sombras en distintas partes, permiten afirmar que la Tierra no es plana, sino un esferoide. Recurro a ese titular para llamar la atención de que con frecuencia uno debe ser consciente de los hechos y elegir qué creer. En contra de lo que alguna vez imaginé, no voy a jugar en la NBA, no voy a ganar ninguna medalla de oro en ninguna competencia deportiva seria, no seré presidente y no voy a tocar el violín. Puedo hacer otras tareas como volver a estudiar el Catecismo, que me vendría muy bien, y mejorar en inglés o cultivar una tunita.
Como es época del Presupuesto General de la Nación, época de elecciones municipales y cualquier momento es bueno para autoexamen y planes, citaré como ejemplos un par de las realidades que asumo inmutables, por ahora, mientras mi terco optimismo espera que algunas no sean verdad. El gasto público seguirá haciéndose mal en gran parte, aun con la enorme cantidad de dinero adicional que se ha recibido y probablemente se seguirá recibiendo fiscalmente a lo largo de más de 2 décadas, de los préstamos, de las donaciones y de los discursos. Un motivo es la discrecionalidad o arbitrariedad. El margen para que las autoridades hagan lo que quieran sin control o castigo sigue siendo amplio. “Lo que se recibe sin esfuerzo, se gasta sin aprecio”. Tampoco hemos avanzado mucho en transparencia y rendición de cuentas; en algunos aspectos, quizás hasta hemos retrocedido. Por otro lado, la austeridad es Narnia para nosotros: un cuento fantástico. En el lado opuesto, simpatizamos con la actitud mendicante, festejamos préstamos. En todo esto tengo mi cuota de responsabilidad como ciudadano y el sector privado, en general, debe “seguir empujando la roca”.
Los baches seguirán existiendo, tal vez aumentando en calidad y cantidad. Públicamente renuncio a reclamarle a nadie su desaparición. Es un modelo económico de distribución del dinero ajeno que funciona y genera satisfacción para muchos sectores. A cambio, humildemente, espero que las veredas, plazas y parques sean caminables porque todos envejeceremos inexorablemente y quedarnos sentados viendo celular o tele porque la inseguridad, los animales sueltos y el pésimo estado de los espacios públicos nos tienen encerrados, NO es un futuro prometedor.
Pisamos tierra regada con sangre de héroes y disfrutamos un montón de regalos que Dios quiere que administremos bien, así que hagamos nuestra parte. En lo inmediato, vayamos a votar y que el Espíritu Santo nos conceda discernimiento y por unos minutos apague la voz del cerebro en el estómago. Un futuro maravilloso y más justo es posible.
- El margen para que las autoridades hagan lo que quieran sin control o castigo sigue siendo amplio. “Lo que se recibe sin esfuerzo, se gasta sin aprecio”.