Escarapelas en el pecho, grandes exhibiciones de patriotismo con banderas, desfiles, discursos henchidos de emoción, son algunas de las maneras que se eligen en estos días para rendirle un homenaje a la tan mentada patria.
Claro que también hay otras formas no tan patrióticas de “honrar” a la nación. Es el caso de los funcionarios públicos.
En ese segmento de la realidad paraguaya hay muchísimos ingenieros, expertos en hacer puente.
Tan patriótica tarea suele ser acompañada de certificados de reposo, de rigor obviamente, pues sin él les descuentan por el día no trabajado.
A otros les encantan los desfiles y los uniformes. Como uno que conocemos, y que por suerte se está yendo.
Por su culpa, ayer la avenida Mariscal López estuvo más caótica que lo normal.
Los vehículos avanzaban a paso de peatón, mientras los trabajadores montaban los escenarios para las autoridades.
Todo el desmadre por un desfile. Y digo yo, ¿no habrá una manera menos molestosa de honrar a la patria?
LA MADRE PATRIA. A la madre patria cada quien le hace homenajes como mejor le parece.
Pero algunos, hay que reconocerlo, se exceden un poco en el entusiasmo. Y por eso terminan diciendo cualquier cosa, con tal de llamar la atención.
Creo que es lo que le pasó la semana pasada al presidente, me refiero a Franco.
Federico Franco señaló que la independencia de Paraguay se logró tomando mate, tereré y hablando guaraní. Esas expresiones bastaron para desatar un tremendo revuelo, bromas y burlas en las redes sociales.
"¡No necesitamos libertadores con otras ideologías!”, escribió Franco en su cuenta de Twitter.
El presidente dijo eso durante un discurso en su visita a Coronel Bogado, Itapúa, en el marco de la celebración de los 100 años de fundación de la ciudad.
“Mientras sea presidente, ningún país de la región nos va a condicionar. ¡Somos soberanos e independientes!”, señaló.
Se refería, sin dudas, al gran tema del retorno del Paraguay al seno del Mercosur. Supongo que recuerda el incidente, señora.
A los vecinos no les pareció justo el juicio político al presidente Lugo y entonces nos echaron del Mercosur. Desde entonces, algunos se hacen los gallitos diciendo que mejor nos quedamos afuera, que así estamos mejor.
No sé lo que piensan ustedes, pero cuanto más soberanos se declaran, más desconfío yo de algunos.