Editorial

La inoperancia en construcción de escuelas atrasa la educación

En cinco años, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) ni siquiera pudo terminar de construir la mitad de las 676 obras escolares a las que se había comprometido, con financiamiento del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI), que se aprobó en el 2014. La inoperancia demostrada por las sucesivas administraciones al frente de la Secretaría de Estado para gestionar un valioso y necesario recurso constituye un elemento que mantiene la crisis de infraestructura en el área y retrasa las respuestas reclamadas por alumnos, docentes y miembros de las comunidades educativas. En un país en donde las escuelas y los colegios se siguen derrumbando, es urgente mostrar más celeridad y eficiencia.

Ni siquiera la mitad de lo que estaba establecido se ha podido llegar a cumplir. El proyecto de infraestructura escolar para reparar o construir espacios en 676 instituciones educativas con recursos del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI), que se había aprobado en el 2014, apenas ha tenido una ejecución del 32% por parte del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), luego de varias suspensiones de licitaciones, retrasos excesivos y hasta un pleito judicial con empresas fiscalizadoras con la actual administración.

El propio actual ministro de Educación, Eduardo Petta, reconoce que apenas 206 obras de las casi 700 instituciones educativas de gestión oficial se han podido concretar en todo este periodo, en el marco del programa que alcanza 70 millones de dólares. Aunque la responsabilidad debe ser adjudicada también a las anteriores administraciones del MEC, principalmente a los ex ministros Enrique Riera y Marta Lafuente, resalta la inoperancia demostrada para gestionar institucionalmente un valioso y necesario recurso, lo cual constituye un elemento negativo que mantiene la crisis de infraestructura en el área y retrasa las respuestas reclamadas por alumnos, docentes y miembros de las comunidades educativas.

Como se podrá recordar, en los últimos años se ha ido evidenciando la preocupante situación de escuelas y colegios con deteriorada infraestructura, con graves casos de locales de escuelas y colegios que se derrumbaban ante la falta de reparación y mantenimiento, en momentos en que los alumnos estaban en aulas, en ocasiones inclusive resultando varios de ellos con lesiones, como el recordado episodio registrado en diciembre de 2015 en el Colegio Nacional de Lambaré, cuando aproximadamente 14 estudiantes quedaron heridos cuando se desplomó el techo.

Este y otros casos que se fueron sucediendo, entre otras irregularidades, provocaron la renuncia de la entonces ministra Marta Lafuente en mayo de 2016 y su sustitución por Enrique Riera, quien tampoco pudo remontar la crisis instaurada.

El proyecto de realizar las 676 obras escolares tuvo sus defectos desde el inicio, ya que se demoró casi tres años en dar la palada inicial en los centros educativos, debido a dificultades con los llamados a licitación pública. Desde el FEEI incluso se debió suspender uno de los llamados, luego de que el ex ministro Enrique Riera había adjudicado irregularmente la reparación de las escuelas y colegios a una firma proveedora de alimentos.

Tras reiniciarse el proceso ya con la administración del actual ministro Eduardo Petta, los trabajos debían terminar en un plazo de 270 días, periodo que ya se ha duplicado sin resultados satisfactorios, teniendo en cuenta que se iniciaron en noviembre del 2017. Actualmente se cumplen 570 días de obras sin terminarse en todo el país.

En un país que sigue sufriendo una grave crisis educativa en distintos órdenes, en donde las escuelas y los colegios se siguen derrumbando sobre las cabezas de los estudiantes, es urgente mostrar más celeridad y eficiencia.

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