16 may. 2026

La historia de lucha de Alfredo Báez Acosta

Todo empezó hace cuatro años, cuando a Alfredo Acosta Báez le comunicaron que sus dos hijos, Alfredo y Nicolás, padecían de Osteogénesis Imperfecta, más conocida como síndrome: niños de cristal.

Al enterarse de esta noticia, Alfredo, de haber sido una máquina, este sería el momento en el que la luz roja comenzaría a titilar, pero como Alfredo era humano, solo respondió con un profundo y pesado silencio, según relató.

Pero antes que rendirse, el hombre empezó a averiguar en internet sobre esta enfermedad, y encontró que en países como España existen asociaciones dedicadas exclusivamente a tratar este mal. “Me puse en contacto con ellos, y me dijeron que estando ellos allá, y yo acá, nada se podía hacer, entonces, hace exactamente cuatro años, decidí partir a España a buscar la solución que aquí no encontraba”, expresó.

En Paraguay, Alfredo tuvo que comparecer ante un Juzgado porque los vecinos no le creían que las reiteradas fracturas de su hijo eran a causa de una enfermedad. “Me investigaron para ver si las fracturas de mis hijos no se debían a algún tipo de maltrato, ya que nadie conocía esta enfermedad”, recordó.

Primero viajó él, y luego de tres meses, sus dos hijos y su esposa Raquel. Al llegar, Alfredito, uno de sus hijos, sufrió una fractura y lo derivaron al Hospital Getafe. Allí lo atendió el doctor José Ignacio Parra. Ahora, Alfredito y Nico evolucionan con rapidez, ya que antes, Alfredo sufría por lo menos 4 fracturas por año, y ahora en España solo ha sufrido 2 fracturas en 4 años.