11 ene. 2026

La historia de un campeón de kickboxing que se convirtió en pastor de iglesia

Emilio Agüero Esgaib fue campeón nacional e internacional consecutivo de karate y kickboxing. A los 27 años renunció al deporte para dedicarse netamente a predicar la palabra de Dios y fundar con su hermano una iglesia.

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Me llamo Emilio Agüero Esgaib, tengo 53 años y soy oriundo de Asunción. Fui campeón nacional de karate y sudamericano de kickboxing y soy pastor y fundador de la iglesia Más que Vencedores hace 24 años.

De niño yo era muy introvertido y algunos compañeros me molestaban, yo no era un chico que me peleaba y si un compañero me pegaba yo no me defendía; entonces para que yo aprenda a defenderme mi papá me quiso inculcar las artes marciales desde mi infancia y comencé con karate desde muy niño.

Fui campeón nacional cuatro veces y perseveré con el karate hasta los 17 años, inclusive me quise ir a un mundial de karate, pero no pude porque la federación no me pudo enviar y entonces opté por hacer full contact y así fue que empecé con el kickboxing a los 25 años con el profesor Miguel Ángel Sánchez que era muy conocido en la época.

Así fui migrando como deportista y fui campeón nacional y sudamericano con el kickboxing. Tuve 16 peleas sin derrota, dos años defendí el título nacional peso pesado de full contact y otros dos de kickboxing.

En el año 1998, cuando tenía 27 años terminé mi carrera deportiva porque yo vi que ser campeón mundial ya no era factible porque tenía que dejar mi país e irme a vivir a Estados Unidos y no quería más eso y decidí colgar los guantes.

Transición al mundo espiritual

Me crié en un hogar cristiano y toda mi vida y siempre tuve la fe presente. Cuando fui campeón de kickboxing, un pastor me conoció a través de los medios de comunicación por los campeonatos que ganaba y él me invitó a dar la palabra y un mensaje contra los vicios en un colegio y me fui a dar un testimonio sobre el deporte, los valores y ahí descubrí que tenía capacidad de poder comunicarme, que podía hablar en público, que la gente me entendía y me escuchaba y así fue que empecé a los 29 años a predicar.

Me metí a una organización que se llama “Hombres de Negocios del Evangelio Completo”, que es una asociación cristiana que se dedica a dar testimonios de vida en colegios, universidades y empresas. A la par me dedicaba al comercio, mis padres son comerciantes y tenían negocios en los shoppings y en ese momento fue que me junté con un grupo de primos para volcarnos en el mundo espiritual y ese grupito fue creciendo. Con el tiempo se convirtió en una congregación cristiana y hasta que tres años después se consolidó como la iglesia “Más que Vencedores” y soy uno de los fundadores con mi hermano, el pastor Adolfo Agüero.

Nunca me imaginé que fundaríamos una iglesia, siempre creí que iba a estar involucrado en el mundo espiritual, pero no como pastor ni fundador de una congregación. Siempre estuve en un ambiente de iglesia, siempre amigos y pastores me decían “Mi amigo, creemos que vos tenés un llamado pastoral” y yo era un comerciante con mira en mis negocios, pero fue una evolución, de a poco como que fue despertándose en mí esa vocación religiosa.

Cuando tenía 40 años la iglesia creció tanto que ya no tenía que dejar mis actividades seculares para dedicarme a la obra, pues ya demandaba demasiado tiempo de mi parte y fue así que dejé mis actividades comerciales para dedicarme totalmente a la iglesia y desde ese entonces, soy pastor a tiempo completo.

El kickboxing fue la oportunidad de que alguien me viera gracias a su exposición como deportista e hizo un click digamos en mi plano humano, porque el deporte tiene mucho que ver con lo espiritual, en el sentido de que requiere disciplina, superar presión, necesitás esforzarte.

Entonces, aquello de lo que era lo físico como la disciplina, el esfuerzo de privarme de muchas cosas que a lo mejor hubiera querido hacer con tal de conseguir mis metas, lo llevé en el plano espiritual. Yo aproveché el deporte para predicar la palabra de Dios porque en mi época muchos jóvenes me veían como un ejemplo y me iba con un mensaje que tenía un versículo bíblico de una palabra de Jesús que decía: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”. Eso dijo Jesús. Entonces yo le decía a los jóvenes: Está bien que tengan un sueño de que quieran ser futbolistas, deportistas, artistas o empresarios, pero ¿de qué les sirve ganar mucho dinero si su alma no se salva y en la eternidad no estamos bien con Dios?

Era una búsqueda de darle a la gente una mirada a la eternidad y de irnos un poco más allá. Yo le diría a la gente que si siente un llamado, ya sea un deportista o empresario que no tengan miedo si siente la necesidad de predicar su palabra, que busque a Dios y él en su momento irá ordenando las cosas.

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Apoyo a humildes

Personalmente mi sueño es terminar mi carrera espiritual, levantar líderes y pastores y además con la iglesia tenemos una fundación que ayuda a niños en estado de vulnerabilidad y mucho trabajo con gente pobre o vulnerable. Y mi sueño sería consolidarme en estas cosas, crecer como Iglesia y abocarme fuertemente en la gente más carenciada.

Le digo a la gente, que el primer paso es que uno crea en Dios y se acerque a través de Jesucristo buscando una iglesia, ese es el primer paso para que una persona encuentre su propósito, el propósito está por encima de las metas, porque el sueño puede ser algo trivial, él propósito es algo eterno. Creo que tenemos que vivir con un propósito para tener una gran satisfacción en la vida y eso se encamina en algo trascendente.

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