11 jun. 2026

La guerra civil abre una nueva herida a la golpeada Palestina

Según expertos en Medio Oriente, el grupo islámico Hamás difícilmente podrá sostenerse en el poder si no cambia de rumbo y vuelve a aliarse con Fatah, un movimiento secular que tiene el visto bueno de Occidente.

Agencias
Jerusalén
La captura de la Franja de Gaza podría ser un triunfo fugaz para Hamás y una oportunidad para reforzar el poder del presidente palestino Mahmud Abás, quien ahora gobierna sólo Cisjordania, señalaron analistas.
Israel controla las fronteras de Gaza y la comunidad internacional ya comenzó a boicotear a la milicia islámica y apoya abiertamente a su rival, Al Fatah, por lo que a Hamás le costará mucho velar por el bienestar de los 1.400.000 habitantes empobrecidos de la Franja de Gaza.
Las primeras medidas adoptadas tras la captura de Gaza –una amnistía para los combatientes de Fatah y el anuncio de la inminente liberación de un periodista británico secuestrado– indican que Hamás está consciente del peligro que corre de quedar aislado. No obstante en los primeros dos días de gobierno de Hamás en Gaza, fueron saqueadas viviendas y oficinas de gente de Fatah y por lo menos un militante de esa organización murió tras ser arrojado desde un techo. La victoria militar de Hamás, irónicamente, podría obligarla a asumir una política más moderada. Si insiste en acudir a la fuerza y, por ejemplo, dispara cohetes contra Israel, los israelíes podrían sellar la frontera, evitar la llegada de alimentos, agua y electricidad a la empobrecida Gaza.
HAMÁS NO PODRÁ SOSTENERSE. Hamas difícilmente pueda sostenerse en el poder si no cambia de rumbo y vuelve a aliarse con Fatah, un movimiento secular que tiene el visto bueno de Occidente.
El presidente palestino Abás, de Fatah, declaró un estado de emergencia, disolvió el Gobierno de unidad y nombró un nuevo primer ministro allegado y bien visto por Occidente. Además ayer formó un nuevo Gobierno que tomó juramento y no fue reconocido por Hamás. Esto significa en la práctica que el control del grupo islámico sigue intacto en Gaza, pero parece haber consolidado a Abás y Fatah en Cisjordania.
Si bien hay menos posibilidades que nunca de crear un estado palestino, ahora que Hamás no está en el gobierno, es casi seguro –como ya anunciaron personalidades, organizaciones y varios países de Occidente– que la comunidad internacional ponga fin a su boicot y reanude su asistencia a Cisjordania, donde viven 2 millones de personas.
Si Hamás opta por una política intransigente, de confrontación, ''habrá un gobierno en Cisjordania abierto al mundo y con dinero, y una autoridad islámica en Gaza, pobre, débil y asediada’’, expresó el analista político de la Universidad Biri Zeit Basim Zubaidi.
Los residentes de Gaza y de Cisjordania no han podido viajar de un territorio al otro desde que Israel impuso severos controles al desplazamiento de personas tras el levantamiento palestino del año 2.000.
La economía de todos los territorios palestinos se resintió desde que Hamás ganó las elecciones y tomó el control del Gobierno el año pasado. La ayuda del exterior fue suspendida desde entonces.

Dos territorios marcados por las diferencias

La división de Gaza y Cisjordania refleja diferencias de vieja data entre los dos territorios, que se encuentran a ambos lados de Israel.
Cisjordania cuenta con una clase media más numerosa y tiene más contacto con el mundo exterior. Sus residentes sienten que tienen poco en común con los de Gaza, a quienes ven como gente menos cosmopolita y con menos educación.
''Presumo que habrá desarrollo económico aquí y pobreza allí en Gaza’’, expresó Salah Haniyeh, un empleado público en Ramala, Cisjordania. Basim Zubaidi, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad cisjordana de Bir Zeit, opinó que las diferencias ideológicas entre los radicales de Hamás y los moderados de Fatah, del presidente Abás, han pasado a ser geográficas.
Indicó que espera que ambos bandos consoliden su control de Gaza y Cisjordania respectivamente antes de negociar un acuerdo.
''Si esto no sucede, la crisis se prolongará y en la Margen Occidental tendremos autoridades que se abren al mundo mientras en Gaza habrá un gobierno islámico pobre, débil y asediado’’, manifestó Zubaidi. AP