Ha pasado casi desapercibido en nuestro país, que hace pocos meses la República Francesa conmemoró la creación de la llamada Quinta República.
Francia es un país donde, en mucho más que otros, las ideas, la lucha social, la política y la cultura han encontrado representantes positivos o negativos, pero en ningún caso podría decirse que esas ideas del tipo que fueren, hayan sido mediocres.
La cuestión es que en Europa, la estabilidad social, cultural y política mucho tiene que ver cómo va la fortaleza de ese estado europeo.
Su Primera República (1792-1799) produjo el nacionalismo y la primera Constitución formal en el mundo.
A partir de ella, se abandonó, al menos en teoría, la división de clases sociales y estableció definitivamente, la dirección del Estado, en base a tres poderes.
La Segunda República (1848-1852) fue más burguesa, menos turbulenta, casi al estilo romántico que primaba en esos días.
La Tercera República (1870-1940) vio sepultados los restos del monarquismo, volverse laico el estado y definirse como socialista, en un mundo donde le rodeaban reyes y monarcas.
Lastimosamente, Francia sufrió, entre el 1940 al 44, al Estado francés instalado en Vichy.
Francia quedó dividida en dos, con una parte ocupada por la Alemania nazi.
Es cierto que desde el 18 de junio de 1940 el general Charles de Gaulle (1890-1970) dirigió a esa Francia racionalista, cartesiana, republicana, la de los llamados franceses libres, que por la pasión y el sentido de lo real, permiten al general De Gaulle entrar en París, recuperado al mundo, un 25 de agosto de 1944, y éste como gobernante provisorio pudiera restablecer a Francia entre, no sólo las potencias de importancia, sino permitió de nuevo a Francia abrir sus puertas al pluralismo.
Los vértigos políticos, bajo una constitución excesivamente parlamentaria obligó a De Gaulle, a retirarse de su puesto presidencial, y que se impusiera la Cuarta República (1944-1958) que verá desfilar ministerios políticos en forma permanente y verá una Francia incorpórea enfrentarse a la crisis de Indochina, de Argelia, y la nacionalización del canal de Suez.
Francia debía iniciar la era de descolonización, y para que ésta no fuera destruida, en medio de ese caos político, debía llamar a un ser providencial, y ese hombre llamado por Francia, fue de nuevo el general De Gaulle, quien asume poderes presidencialistas, reformando la constitución, para habilitarse la Quinta República, que establecía, no solo el hecho que su primer hombre, además de presidente, fuera un estadista. Y un estadista con sentido en una Francia, que por sus ideas y su cultura, debía ser mundialista.
Así estamos cumpliendo en el mundo la recordación del cincuentenario de la Quinta República Francesa, que pudo por la grandeza de sus políticas y administración, ser de nuevo el ejemplo del mundo republicano.
Este aniversario francés no solo lo es para él mismo, lo es para el mundo. Francia creció en ese tiempo: en ideas, en prestigio, en cultura, en economía, pero por sobre todo, lo hizo a nivel internacional.
Y en ese mundo de cambios no hay que olvidar, que cuando en el Palacio Eliseo, en París, en el año 1963, el general De Gaulle -estadista e intelectual- y el primer ministro de Alemania Federal, Konrad Adenauer, figura también de prestigio, se dan el beso de la paz, quedan sellados acuerdos bilaterales.
Mil quinientos años de enfrentamientos entre Francia y Alemania llegaban a su término.
De este acuerdo, Francia y Alemania, son hoy motores potentes en Europa, y si bien, el Mercado Común Europeo se firma en Roma 1957, no es menos cierto, que la relación estable entre estos dos países, asegura el crecimiento de la Comunidad Europea; y que al festejar este año los cincuenta años de la Quinta República Francesa, en realidad traigamos a la memoria, esta nueva era de Europa, y que su ejemplo cunda, sin dobleces, ni perjuicios, en el resto del mundo.
Pedro Gamarra Doldán
FELICITACIÓN A LA LÍNEA EDITORIAL DE ÚLTIMA HORA
Felicito al diario Última Hora por su posición objetiva.
Es reconfortante y alentador “leer la verdad” y, por sobre todo, poder opinar sobre los acontecimientos.
Nuestro país necesita salir adelante y creo que todos, desde nuestros lugares, tenemos que aportar para que salgamos lo más rápidamente del “retraso”.
Normalmente también leo el otro diario que es el “completo”, pero repleto de opiniones tendenciosas que tergiversan y manipulan toda la información para confundir y crear descontento hacia todos los del actual gobierno (sus encuestas gua’u dan risa).
En el “completo”, jamás hablan de lo bien que están los hospitales públicos por ejemplo (lo digo porque me consta), ni hablan de la lucha titánica que mantienen algunos funcionarios para erradicar la maldita corrupción, algunos prefieren ir a cazar palomas, y para obtener el permiso, el “completo” tienen que echar pestes sobre las instituciones encargadas de otorgar los permisos. ¡¡¡Así no se puede avanzar en un país!!!
En fin, creo que la mayoría de los ciudadanos paraguayos preferimos leer la verdad, no todo es bueno ni todo es malo, una de cal y otra de arena. Felicitaciones por el trabajo.
Luis Benítez
luisdl@adsl.net.py
RECLAMO DE UNA VÍCTIMA DEL YCUÁ BOLAÑOS
Señor presidente Fernando Lugo Méndez: Por este medio me dirijo a usted para hacerle un reclamo sobre el caso del incendio de Ycuá Bolaños.
Soy un ciudadano común como cualquier otro que gracias a Dios y la Virgen no he perdido a ningún familiar en ese inolvidable siniestro del 1 de agosto del 2004, que dejó cerca de cuatrocientos muertos y cientos de heridos, estamos casi a cinco años de aquel entonces y no hay respuesta alguna de parte del nuevo gobierno que supuestamente era el cambio en especial para las personas pobres.
No olvido esas lágrimas que caían de tus ojos parecían en serio, la gente lloró contigo, pues todos depositaron su confianza en ti porque como lo dije antes pensaron que se venía el cambio realmente y no fue así por lo menos hasta ahora para estas personas que perdieron a sus seres queridos.
Señor presidente de la República, como paraguayo me siento preocupado por mi país. Imagino que con la inteligencia que posee ya sabe que si el caso Ycuá Bolaños termina sin justicia o queda impune llegará a la corte internacional y a través de esta el Estado recibirá un castigo sin precedentes en el cual todos tendremos que pagar, el país recibirá una multa y tendrá que pagar cifras siderales por cada víctima que dejó el siniestro.
Víctor Galeano