En el marco del Día Internacional de la Danza, Marian Galeano y Gilda Ruiz de Segovia, dos referentes de la disciplina, dialogan en torno a la vocación, la docencia y la identidad cultural, desde miradas que, aunque distintas, convergen en el presente y el futuro de la danza paraguaya.
Ambas comparten actualmente un mismo espacio de capacitación: el Diplomado en Metodología de la Danza Paraguaya, un programa de formación especializada diseñado para profesionales del área.
En el programa participan profesionales de Asunción, Luque, Capiatá, Areguá, Fernando de la Mora, Coronel Oviedo, Caaguazú, Piribebuy, Paraguarí, Itauguá, San Bernardino, Mariano Roque Alonso, Concepción, Villarrica y Villa Hayes.
La exitosa convocatoria ratifica el deseo de profundizar en la técnica, la didáctica y la identidad artística de nuestras danzas folclóricas.
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Desde la experiencia personal, Marian Galeano reconstruye su recorrido en la danza: “Siempre supe que mi vida sería la danza. A pesar de la presión social para optar por una carrera “tradicional”, decidí elegir la danza”, señala.
Por el camino surgió un dilema: “Bailar o enseñar”, entonces se dijo: “‘Soy joven, voy a bailar’. Tuve la suerte de poder bailar profesionalmente por muchos años”, recuerda.
“La carrera de bailarina es muy sacrificada y poco remunerada, pero te regala momentos mágicos que no se borran nunca. Luego incursioné en la enseñanza y ahí entendí que ese era mi propósito en la vida. Es una pasión distinta; te da la posibilidad de multiplicar lo que recibiste. Cada grupo de alumnos es diferente y cada estudiante requiere una atención particular”, cuenta.
Para Marian, es un gran compromiso trabajar con niños y jóvenes: “Requiere capacitación constante, planificación, entrega absoluta, te obliga a pensar todo el tiempo buscando nuevas estrategias didácticas para mejorar tu labor”.
Para ella, la danza no solo enseña pasos, sino valores como disciplina, esfuerzo, dedicación, respeto, humildad, gratitud.
“No todos los estudiantes se dedicarán a la danza, pero los momentos vividos en la sala de clase o en el escenario los recordarán siempre. Enseñar es mi pasión”, señala.
A la docente, la danza le dio mucho y ella siente que este es el momento de devolver parte de lo que la danza misma le “regaló.”
La danza como rescate de la identidad
Esa dimensión formativa encuentra otro eje complementario en la mirada de Gilda Ruiz de Segovia, quien pone el acento en la preservación de la identidad de nuestras danzas tradicionales.
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“El folclore de un país no se debe cambiar, pues es parte de su historia. Considerando la dinámica del folclore, este evoluciona, pero esta evolución la lleva a cabo el pueblo”, comenta.
Para Gilda, los profesionales de la danza son un factor clave en la preservación de nuestras tradiciones.
“Si los profesionales de la danza cambian ciertos aspectos clave del folclore, están distorsionando su historia. Por ello, es importante conocer y respetar lo nuestro para que perdure”, subraya.
La docente remarca que es responsabilidad de todos, pero especialmente de docentes y bailarines, “que nuestras tradiciones perduren y que las proyecciones folclóricas mantengan la esencia y el espíritu folclórico”.
Recalca que en el ámbito de la danza histórica se debe “salvaguardar lo histórico y las tradiciones. Esto representa el pasado de nuestros abuelos y del pueblo paraguayo. Esos elementos son pilar de nuestra existencia e identidad”, detalla.
Gilda finaliza señalando que, para lograr una buena proyección folclórica, siempre se debe investigar: “Es lindo que se proyecte lo nuestro, enriquece el patrimonio cultural una buena proyección, pero siempre bien investigado lo que se quiere representar”.
Cabe señalar que la historia de Gilda Ruiz fue inmortalizada en el documental Mborayhu Porã, destacándola como una de las “maestras de vida” del Paraguay.
Tanto Marian como Gilda, desde lugares distintos de la experiencia –la práctica pedagógica cotidiana y la preservación histórica– coinciden hoy en un espacio de transmisión: un diplomado donde la técnica, la didáctica y la identidad se articulan como ejes de una necesaria actualización para docentes y artistas.