La Contraloría General de la República constató una desidia total en los sitios históricos de la Guerra contra la Triple Alianza (1865-1870) en el Departamento de Ñeembucú.
A través de una verificación técnica, se comprobó que la mayoría se encuentra en propiedades privadas y que solo unos pocos pertenecen a entes públicos y a la Iglesia.
Además, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) no posee inventarios ni registros del acervo de los museos existentes en la zona, menciona un comunicado de la Contraloría. En más, la mayoría de los sitios nunca fueron visitados por representantes de entes competentes en lo histórico y cultural, añade.
En ocasiones, llegar a estos sitios se torna complicado y hasta imposible, ya que los caminos de acceso son de tierra y se encuentran en malas condiciones; inaccesibles en días de lluvia.
Otro de los problemas para ingresar es que muchos están cerrados con cimbras y portones, y algunos hasta con candado.
SEÑALIZACIÓN. La escasa señalización es otro de los problemas que se registran. Los monolitos que marcan lugares especiales se encuentran en malas condiciones; muchos de ellos están prácticamente cubiertos por la vegetación, debido a que los propietarios no realizan los mantenimientos necesarios.
Hablar de un sistema de seguridad en los museos que exponen piezas relativas a la guerra es una utopía. En la mayoría de los sitios visitados se desarrolla la agricultura y la ganadería, en algunas también la pesca y el turismo.
“En muy pocos lugares, los museos llevan registros de visitantes; en general, se desconoce la procedencia y cantidad de personas que llegan hasta el lugar. En varios sitios la búsqueda de elementos de la guerra se realiza en forma clandestina, con posterior venta de los mismos a terceros. La mayoría de los sitios no se encuentran inventariados ni identificados geográficamente”, resalta el informe.
Por último señala que tanto los propietarios como las autoridades municipales desconocen los alcances de la ley 946/82 “De protección a los bienes culturales”.