Editorial

La ciudadanía esteña le ha dado al país una lección de democracia

En contra de la mayoría de los pronósticos, el joven candidato independiente Miguel Prieto ganó este domingo las elecciones municipales de Ciudad del Este, derrocando a los dos principales partidos tradicionales y poniendo fin a más de seis décadas de hegemonía colorada en la capital del Alto Paraná. Además de marcar el fin del dominio del llamado Clan Zacarías, se confirma el despertar cívico de los pobladores, que no solo se han movilizado para poner fin a la corrupción, sino han acudido a las urnas con un alto nivel de conciencia política, para refrendar con sus votos las ansias de cambio. Más allá de cómo resulte el nuevo gobierno municipal, la ciudadanía esteña le ha dado al país una gran lección de democracia.

En vísperas de las elecciones municipales en Ciudad del Este, la mayoría de los pronósticos políticos aseguraban que el candidato oficial del Partido Colorado resultaría triunfador y que la principal fuerza de oposición, el Partido Liberal Radical Auténtico, se ubicaría en segundo lugar, como había venido ocurriendo en los anteriores comicios. Esa vez el resultado ha sido muy diferente y constituyó toda una sorpresa: Tanto el oficialismo colorado como la oposición liberal fueron derrotados en las urnas por un joven candidato independiente, Miguel Prieto, del movimiento Conciencia Democrática Esteña (CDE), marcando no solamente el fin de más de seis décadas de hegemonía colorada y relegando al PLRA como tercera fuerza, sino que además ha consolidado la caída del llamado Clan Zacarías, que se mantuvo en el poder regional por más de 17 años, con graves acusaciones de corrupción.

La jornada electoral del domingo último fue una muestra del despertar político de la ciudadanía esteña, que en los últimos años ha venido cumpliendo un rol preponderante para poner en evidencia las graves irregularidades y los presuntos delitos cometidos por los miembros del grupo familiar que retuvo el poder y el dominio no solamente de la administración municipal, sino de diversas instituciones estatales y organismos sociales, manejando la administración de justicia y las fuerzas públicas en la región, alterando la esencia misma del sistema democrático.

Han debido acumularse numerosas denuncias periodísticas y se han debido presentar diversos reclamos, refrendados por movilizaciones civiles cada vez más numerosas, para que se inicien procesos e investigaciones judiciales contra la intendenta municipal Sandra McLeod de Zacarías y de su esposo, el senador Javier Zacarías Irún, así como de otros funcionarios y personas de su entorno igualmente involucrados, para que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo procedan finalmente a decretar la intervención de la administración municipal esteña, para finalmente destituir a la intendenta y convocar a elecciones extraordinarias para completar el periodo hasta noviembre de 2020.

Los resultados de las elecciones del último domingo demuestran que la ciudadanía esteña no solamente ha insistido en lograr la salida de las autoridades cuestionadas y su imputación fiscal por lesión de confianza, desvío de fondos y enriquecimiento ilícito, entre otros delitos, sino que ha decidido acudir a las urnas con la convicción de que el cambio también debe ser conquistado por la vía electoral.

En ese sentido, el comportamiento del voto (44,63% para el candidato independiente Miguel Prieto; 39,29% para Wilberto Cabañas, de la ANR, y 13,39% para Teodoro Mercado, del PLRA) confirma el despertar y el crecimiento cívico de la conciencia ciudadana en una región en donde los pobladores se habían caracterizado en los años anteriores por una actitud más pasiva y conformista ante las irregularidades políticas. Más allá de cómo pueda resultar el nuevo gobierno municipal que se instalará hasta 2020, la ciudadanía esteña le ha dado al país una gran lección de democracia.

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