Opinión

La barbaridad de la barbarie

Carolina Cuenca

Por Carolina Cuenca

Me llamaron la atención las recientes expresiones de la señora Gloria Rubin, ex ministra de la Mujer, quien consideró la creación de un Ministerio de la Familia como una “barbaridad” y un “retroceso de las conquistas de las mujeres”.

Entiendo que las feministas se sientan más cómodas con un Ministerio de la Mujer que trabaje de cerca con ONU Mujeres y otros estamentos en la consecución de los objetivos de lo que podemos llamar la “agenda de género”, que desde el punto de vista ideológico ha sido y es, por cierto, muy cuestionado desde la Conferencia de Beijing del año 1995, donde las feministas redefinieron las políticas de la ONU con base en un concepto cuestionable de lo que es el género (construcción sociocultural de la sexualidad, que puede coincidir o no con los datos biológicos del sexo).

Pero de allí a calificar como barbaridad esta propuesta política (que por cierto sería una forma concreta de cumplir una promesa electoral), creo que es inadecuado.

Hay un trasfondo que parte de la visión de las feministas de la tercera ola o feministas de género que están asesorando al Ministerio de la Mujer y que se sienten incómodas ante la posibilidad de que en Paraguay se promueva la institución familiar natural. Si se pusieran todas las cartas sobre la mesa, el debate sería más productivo, pero creo que se hace a medias o con interlocutores no conocedores. Porque de lo que se trata es de un profundo cuestionamiento de la misma institución de la familia de parte de estas feministas.

Sería interesante, sin embargo, poner en claro las ideas y que la gente juzgue libremente si se adhiere o no a la teoría de género (la cual se instala políticamente como perspectiva de género), que está en la base del cuestionamiento de crear un Ministerio de la Familia, política que en otras circunstancias culturales hubiera debido causar alegría, es decir, que el Estado se preocupe por fin en brindar una atención integral a la familia, como base y motor de la economía y del equilibrio social. La verdad es que la familia natural debe ser promovida y resguardada porque es un bien objetivo y anterior incluso al mismo Estado.

No es suficiente este espacio para reflexionar sobre todo lo que implica promover la agenda de género (identidades de género “diversas”, superación de la visión naturalista de la sexualidad, rechazo de la maternidad como rol femenino, cuestionamiento de los valores de la cultura judeocristiana, promoción de la legalización del aborto como parte de las políticas de salud sexual y reproductiva, etc.).

Para mí el retroceso y la barbaridad están en no querer comprender lo que la ciencia expone sobre la incidencia real y contundente de los aspectos cromosomáticos, neurológicos, biológicos en la naturaleza de la sexualidad, confirmando lo que el sentido común y la conciencia moral de nuestro pueblo ya comprenden muy bien y respetan en la medida de sus capacidades. Con la educación integral y respetuosa de la familia lograríamos más, con o sin ministerios de por medio.

Ah, mi opinión es crítica sobre la instalación de una nueva burocracia ministerial porque considero que la estatización no es el camino adecuado para lograr los cambios. En especial, las mujeres que no nos sentimos identificadas con el feminismo de género –y creo que somos la mayoría–, les agradeceríamos que tengan a bien cumplir desde el Estado su rol subsidiario y dejarnos libres para desenvolvernos según nuestros propios principios. Eso es civilización no barbarie.

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