29 may. 2026

Kennedy: Una herencia de ideales, pero de logros muy limitados

Por Stephen Collinson, de AFP

Foto histórica.  JFK besa a su padre,  Joseph P. Kennedy, el 3 de agosto del año   1963.

Foto histórica. JFK besa a su padre, Joseph P. Kennedy, el 3 de agosto del año 1963.

Washington - EEUU

John F. Kennedy dejó una herencia política plena de esperanza e ideales todavía vivos, pero los historiadores destacan que detrás del poder seductor del personaje, el balance presidencial es magro.

EEUU celebra esta semana el 50º aniversario de un asesinato que provocó un shock mundial tan intenso que mucha gente recuerda lo que estaba haciendo en el momento en que supo que JFK había sido baleado y muerto a los 46 años, ese 22 de noviembre de 1963 en Dallas (Texas).

Medio siglo más tarde, la imagen dejada por este joven lleno de vida, ícono político y cultural en una época en la que el país apenas salía de la angustia de la posguerra, es nueva y minuciosamente analizada.

En la elección de 1960, JFK se había impuesto como el profeta del cambio y para la generación del baby-boom que él inspiró, su presidencia encarna un periodo de grandes esperanzas, súbitamente destruida en pleno vuelo.

Kennedy no se convirtió en un viejo encanecido. Se mantuvo como el símbolo de la juventud perpetua y una promesa jamás opacada.

Para muchos continúa siendo el héroe valeroso de la Segunda Guerra Mundial, atlético y de sonrisa seductora, padre de familia y mujeriego, casado con la quintaesencia del glamour, o incluso el líder que evita a último momento una guerra nuclear durante la crisis de los misiles en Cuba.

Casi todos los presidentes que lo sucedieron invocaron su legado, destacando su retórica y seducción. Las teorías conspirativas suscitadas por su asesinato, las revelaciones sobre sus célebres aventuras amorosas o sobre su frágil salud, cuando transpiraba energía, ayudaron a forjar su leyenda.

Kennedy “todavía sirve de modelo en lo que respecta a carisma, prestancia, o a capacidad de liderazgo que se espera de nuestros presidentes”, subrayó Leonard Steinhorn, de American University.

Otros historiadores valoran su legado en forma más crítica, separando sus realizaciones de esta imagen seductora que se empeñó en transmitir. Si bien se puede decir que Kennedy puso en la agenda temas clave de los años 60 como las reformas sociales, fue su sucesor, Lyndon Johnson, quien las promulgó. Los expertos discrepan sobre si JFK hubiera sido tan hábil como Johnson para poner en práctica esa agenda, o para avanzar tanto en materia de derechos civiles y de seguros por enfermedad.

Se debe recordar que cuando fue asesinado, gran parte de sus iniciativas políticas todavía eran discutidas en el Congreso, señalan los biógrafos.

Tampoco sabemos si Kennedy se habría empantanado en la guerra de Vietnam.

Ironía de la historia, es Barack Obama, el primer presidente negro, cuyo eslogan “Yes We Can” marcó su campaña para llegar a la Casa Blanca, quien tendrá el honor de celebrar el 50º aniversario de la muerte de JFK en un momento crítico de su propio mandato.