País

Iglesia “silenciada” por la pandemia

 

El arzobispo metropolitano, Edmundo Valenzuela, no dejó escapar la ocasión para reafirmar el deseo de que se reabran los templos que permanecen cerrados al público desde el inicio de la cuarentena, hace dos meses.

Y expuso su desasosiego: “La situación de la pandemia nos llevó a perder la libertad, don precioso de Dios, nos estamos sometiendo a un sistema totalitario donde el Estado emerge como el poseedor de la verdad y de la vida, de la seguridad y de la salud, mientras tanto el virus nos desestabilizó social, económica y culturalmente. Hasta amenaza con silenciar la vida religiosa”, sostuvo el prelado.

Indicó que la Iglesia, “en este tiempo llegó a ser un hospital de campaña”, buscando curar “las heridas del corazón” y abriendo puertas a nuevas oportunidades, para “liberar al Paraguay de las cadenas de miseria”, destacó y puso especial mención en que mediante ollas populares y todo tipo de campañas solidarias desde las organizaciones eclesiales se buscó “aplanar la insatisfacción y la injusticia social generalizada”.

“Las oraciones de miles de fieles cristianos están dando ejemplo de vigorosidad de una Iglesia doméstica viva”, dijo al agradecer a su vez a todas las personas de buen corazón que están colaborando, especialmente, a todo el personal de blanco.

Expresó que felizmente, en Paraguay “somos bendecidos por el escaso número de infectados y de muertes”. Todo esto, gracias a la rápida actuación de las autoridades y debido al “temple guaraní por su obediencia y prevención”.

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