Sincronizados. Los púlpitos de la Basílica de Caacupé y de la Catedral Metropolitana tuvieron como tema central la actual presencia de la inteligencia artificial (IA).
El monseñor Ricardo Valenzuela, de Caacupé, y el cardenal Adalberto Martínez basaron sus palabras en el mensaje que el papa León XIV lanzó en la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.
El cardenal señaló que el gran desafío de la comunicación hoy no es solamente tecnológico; es profundamente antropológico y espiritual.
Recordó que el Sumo Pontífice advirtió que la inteligencia artificial puede brindar ayuda y asistencia en muchas tareas a nivel comunicativo.
“Pero también puede llevarnos a evitar el esfuerzo de pensar por nosotros mismos, conformándonos con respuestas automáticas, recopilaciones estadísticas o informaciones superficiales que debilitan nuestra capacidad crítica, reflexiva y humana”, expresó Martínez.
Por su parte, el obispo de Cordillera Ricardo Valenzuela alertó sobre el riesgo de que la tecnología sustituya experiencias humanas esenciales, como el encuentro cara a cara, la conversación y los vínculos reales.
“El amor exige presencia, quiero escuchar tu voz, quiero verte”, expresó al cuestionar las relaciones sostenidas únicamente a través de dispositivos y pantallas.
El cardenal puntualizó que el desafío no consiste en rechazar la innovación tecnológica, sino en orientarla éticamente y ser conscientes de su carácter ambivalente.
“Nos corresponde alzar la voz en defensa de la persona humana, para que estos instrumentos sean realmente aliados al servicio de la verdad, de la justicia y del bien común”, recalcó.
MANIPULACIONES. Ambos referentes religiosos del país no dejaron pasar los riesgos del mal uso de la IA.
Valenzuela manifestó su preocupación por los sistemas diseñados para simular conversaciones humanas, señalando que pueden generar dependencia emocional y debilitar relaciones auténticas.
Destacó el peligro de que pocas empresas o plataformas acumulen el control sobre la información y puedan influir en la manera en que la sociedad interpreta la realidad.
Por su parte, el cardenal expresó que las agencias de noticias y medios de comunicación no pueden permitir que algoritmos orientados únicamente al beneficio o la manipulación prevalezcan sobre la fidelidad a la verdad y valores profesionales. Agregó que el mal uso de la IA puede generar discordias, denigrar personas, difundir falsedades, entre otras consecuencias.