La firma nipona Icom anunció ayer que estaba investigando si sus walkie-talkies fueron empleados en las explosiones en el Líbano, a raíz de las fotografías publicadas por medios que mostraban aparatos dañados supuestamente en esos ataques con su logo y el sello Made in Japan.
Aunque no pudo determinar si se trataba en efecto de sus modelos, la firma apuntó a las posibilidades de que los dispositivos en cuestión fueran falsificaciones o aparatos originales que se dejaron de distribuir hace una década a los que se añadieron baterías modificadas.
Los aparatos de Icom que aparecen en las citadas imágenes son walkie-talkies modelo IC-V82, de los que se fabricaron unas 160.000 unidades entre 2005 y 2014 exclusivamente en Japón y se vendieron en todo el mundo, incluyendo Oriente Medio, según la firma nipona.
Su director, Yoshiki Enomoto, un empresario tan poco conocido como su compañía, fundada en 1954 y especializada en equipos de comunicación radiofónica, explicó que algunas de las imágenes que circulan de los aparatos estallados muestran lo que podrían ser baterías no homologadas y modificadas para explotar y que “no es posible determinar” los canales de distribución de sus productos.
Tras afirmar que están “investigando los hechos”, Icom se comprometió a publicar “información actualizada en cuanto la tengamos disponible”. El Ejecutivo nipón, asimismo, “se encuentra recopilando detalles sobre el asunto”, según dijo ayer en rueda de prensa el portavoz del Gobierno, Yoshimasa Hayashi.
La Fiscalía del Distrito de Shilin (Taipéi, Taiwán) convocó ayer al presidente de Gold Apollo y a otros responsables de la firma, a los que interrogó durante horas sobre el proceso de fabricación de los bíperes para esclarecer si existe un delito.
El Ministerio de Defensa aseguró que Taiwán no intercambia información de inteligencia con Israel y afirmó que no “hará conjeturas” sobre quién fabricó los explosivos o cómo fueron utilizados, ciñéndose a la versión de Gold Apollo. EFE