Ollanta Humala respondió así a la denuncia realizada este domingo por el programa “Sin Medias Tintas”, del canal Frecuencia Latina, que informaba de un presunto caso de seguimiento a Marisol Espinoza, en el que estaban implicados un supuesto empleado de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) y un comandante del Ejército.
En un mensaje televisado, en el que estuvo acompañado por los ministros de su Gobierno, Humala aseguró que su gabinete “no aprueba ningún acto que ponga en peligro los principios de la democracia ni su mantenimiento”, porque “sus valores están por encima de cualquier Gobierno”.
“Somos los principales interesados en aclarar estas denuncias. (...) He dispuesto que las autoridades que tienen responsabilidad en el funcionamiento de los organismos de inteligencia presten las facilidades para el desarrollo de las investigaciones y, de ser el caso, se apliquen las más drásticas sanciones”, afirmó Humala.
“Esta apertura incluirá un amplio acceso a la información clasificada pertinente”, añadió.
Antes del mensaje de Humala, Espinoza se pronunció hoy en su perfil de la red social Twitter para mostrarse “indignada” por la denuncia y manifestar su “repudio a estas prácticas delincuenciales”.
“Exijo una exhaustiva investigación. Me rehúso a pensar que el Gobierno esté detrás de esto”, afirmó Marisol Espinoza, quien también es congresista por el partido oficialista Gana Perú.
La presidenta del consejo de ministros de Perú, Ana Jara, también expresó por Twitter su “repudio” por el presunto reglaje a Espinoza y a los opositores del Gobierno, y prometió erradicar cualquier facción que lo haya hecho o apoyado.
"¡No hay política o directiva del Gobierno en ese sentido! Pero de existir facción que lo hubiere hecho de manera paralela, será erradicada”, escribió Jara.
Por su parte, la presidenta del Congreso de Perú, Ana María Solórzano, anunció por Twitter que el parlamento peruano “ejercerá su acción de fiscalización frente a estos actos condenables de reglaje a congresistas y demás personas”.
El caso del presunto espionaje de los servicios gubernamentales de inteligencia a políticos se conoció el viernes, cuando la revista Correo Semanal publicó fotografías y vídeos de presuntos seguimientos a la actividad privada de los exministros apristas Jorge del Castillo y Miguel Hidalgo, y al empresario Jorge Mur.
La publicación atribuía la procedencia de los documentos a la DINI, “que depende del presidente”, y a la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dirin), que “reporta al ministro del Interior, Daniel Urresti”.
Según fuentes de inteligencia citadas por la revista, se trata de un “espionaje muy extendido que tiene como propósito fundamental conocer los puntos débiles de los enemigos políticos para desprestigiarlos y silenciarlos”.